viernes, 31 de julio de 2009

ESTRÉS IDEAS Y CONCEPTOS DE REFERENCIA

El estrés es un complejo fenómeno psicobiológico que tiene lugar cuando un estímulo (una cognición amenazadora) aumenta la activación de un organismo más rápidamente que su capacidad de adaptación para atenuarla. (Valdés,M. De Flores,T. 1985)

El austríaco Hans Seyle, siendo catedrático de Fisiología Facultad de Medicina de Montreal, tras observar la reacción que sucedía en animales de laboratorio tras diversos estímulos, descubrió que sucedía un fenómeno común a todos ellos. Al comprobar que en la especie humana sucedía la misma reacción, describió por 1ª vez en 1936 el ESTRES, partiendo del modelo físico de la elasticidad y resistencia de los materiales sólidos.

En física, se denomina estrés a la fuerza externa o presión que se ejerce sobre el objeto y se denomina tensión a la consecuente distorsión interna o cambio en el tamaño del objeto.

En el individuo, a la fuerza o estímulo actuante se le denomina “estresor” o “agente estresante” y la respuesta del organismo fue descrita por el mismo Seyle como “síndrome general de adaptación”.

El SINDROME GENERAL DE ADAPTACION comprende las tres etapas que recorre un organismo cuando actúa sobre él un estresor:

1ª) Fase de ALARMA : al percibir la aparición de un estresor, el organismo se prepara para responder activando el eje hipófisosuprarrenal, lo que se traduce por un aumento de la secreción de hormonas por la cápsula suprarrenal (adrenalina y corticoides fundamentalmente), y esto genera las siguientes respuestas principales:

  • aumenta la frecuencia cardiaca
  • aumentan la capacidad y el ritmo respiratorio
  • se eleva el nivel de glucosa en la sangre
  • se incrementa la transpiración
  • aumenta la capacidad de coagulación de la sangre
  • se dilatan las pupilas
  • se contrae el bazo liberando gran cantidad de hematíes
  • se redistribuye la circulación abandonando piel (palidez cutánea) y el tubo digestivo (corte de digestión) y acudiendo a cerebro, corazón y músculos.

2ª) Fase de RESISTENCIA o ADAPTACION : el organismo supera, se adapta o afronta la presencia del estresor. Los niveles de corticoides se normalizan y desaparece la sintomatología.

En realidad, esta fase no es un fenómeno pasivo en que el sujeto contempla impávido las reacciones que se producen en su interior, sino que el individuo puede intervenir para adaptarse. Por ello, actualmente tiende a denominarse a esta fase como “fase de afrontamiento”.

Este hecho es fundamental, ya que la adaptación no es una huida o evitación del estímulo, sino una estrategia de ajuste. Y por otro lado, el estímulo no es estresor en sí mismo, si no que es percibido como nocivo por el sujeto. En ello se basarán todas las técnicas de manejo del estrés.

3ª) Fase de AGOTAMIENTO : Si persiste la acción del estresor y/o los recursos del individuo no son suficientes para adaptarse, se agotan las reservas del organismo y aparecen alteraciones patológicas.

El estrés es, pues, un desequilibrio sustancial percibido entre la demanda y la capacidad de respuesta del individuo, bajo condiciones en las que el fracaso ante esa demanda posee importantes consecuencias (percibidas).

Esta definición de McGrath (1970) permite comprender de manera gráfica cómo se produce estrés cuando el sujeto percibe que las demandas de su entorno (mundo real que le rodea) superan a sus capacidades para afrontarlas, y además valora esta situación como amenazante para su estabilidad.

Otros autores inciden en la importancia del desajuste entre lo que el individuo necesita, espera o a lo que aspira y lo que la realidad (el mundo docente) le ofrece para satisfacerlo. El estrés se produce al no ser satisfecho. En resumen, el concepto de estrés implica un ajuste inadecuado entre la persona y su entorno. Es importante no olvidar que el estrés es generado por la percepción que tiene el individuo de esa situación; la situación real, objetiva, no tiene apenas importancia en el desencadenamiento del estrés. Una misma situación puede ser estresante para un individuo y placentera para otro.


García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

miércoles, 22 de julio de 2009

EL ESTRÉS DEL DOCENTE DESDE LA PERSPECTIVA MEDICO-LABORAL.

Muchos miedos y desánimos son soledad y cansancio.
Baltimore, 1692
INTRODUCCION
Entendiendo la salud como la situación de bienestar físico, psíquico y social (como la define la O.M.S.), conviene definir algunos conceptos que en el lenguaje ordinario se entremezclan entre sí.

Comparemos este bienestar de la persona con un iceberg: la parte emergente (sólo 1/10 del total) correspondería a la “ausencia de enfermedad”. Es en esa pequeña parte donde actúan los llamados “profesionales de la salud”, que deberían llamarse más propiamente “profesionales de la enfermedad”: Médicos, Psicoterapeutas, Fisioterapeutas, Sanitarios, Enfermeros, Odontólogos... Su acción primordial es la curación y la prevención de la enfermedad.

La parte más importante, la que sostiene en realidad el iceberg, corresponde a la generación y conservación del bienestar. Los agentes de la salud son en realidad todos los miembros de la sociedad, en mayor o menor medida según su profesión y grado de implicación personal. Citaremos sólo algunas profesiones por su capacidad de generar salud: Educadores, Arquitectos, Medios de comunicación, Políticos, Ingenieros, Empresarios, Sindicatos, Policía, Economistas, Fontaneros, Electricistas... Su acción primordial es, pues, la promoción y protección de la salud.

Entendiendo así las cosas, el estrés laboral constituiría per se un deterioro de la salud desde el punto de vista social, que además puede propiciar otras alteraciones psíquicas, fundamentalmente la ansiedad y la depresión.

En nuestra época y en el medio laboral docente que nos ocupa, el estrés reviste unas características históricamente nuevas. Ciertamente, ya nuestros antepasados de las cavernas sufrían también estrés al ser perseguidos por el oso que pretendían cazar, pero la situación terminaba pronto, bien siendo devorado por el oso, bien capturando al oso con la gratificación psíquica, física y de consideración social de la tribu.

Sin embargo, en la actualidad las situaciones estresantes persisten en el tiempo, y ciertas características individuales, de cada persona, junto a otras específicamente laborales y de la misma sociedad en general, hacen al trabajador docente más vulnerable a los efectos del estrés del trabajo. De ahí la importancia actual del estrés en el docente, cuya frecuencia de presentación acreditan estudios estadísticos como los que se exponen a continuación, realizados en la última década:

FACTORES
En España, se estima que 1/5 de la población activa, es decir, unos 3 millones de personas, sufren problemas relacionados con estrés. Esta prevalencia concuerda aproximadamente con los datos obtenidos en estudios europeos, como los indicados en la siguiente tabla:

Si la importancia en la población general es alta, ya se apunta en los datos de la tabla anterior que la frecuencia es aún mayor cuando nos centramos en el mundo laboral. Dentro de este colectivo, la docencia está considerada como una de las 10 profesiones más estresantes según el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester (Aguayo F, Lama JR. 1996).

En el gráfico siguiente puede observarse la posición que ocupa la docencia, que todavía sería más alta si exceptuamos las cuatro primeras profesiones en las que el estrés procede del riesgo permanente contra su integridad física.


Efectivamente, así puede observarse en el gráfico donde la frecuencia de trastornos relacionados con estrés que producen la baja laboral, se dan con mayor frecuencia en el colectivo docente que en otras actividades laborales.

En los datos presentados en el congreso que se cita a pie del gráfico anterior llama la atención que la incidencia de bajas laborales por todos los diagnósticos es menos alta entre el colectivo docente que entre otros colectivos laborales estudiados. Razones de tipo de actividad sin sobreesfuerzo físico, periodos vacacionales más amplios, ausencia de turnos y de exposición a temperaturas extremas, etc., junto a una profesionalidad “más vocacional”, justifican razonablemente estas diferencias con el sector industrial y con el sector servicios.

Sin embargo la proporción de bajas de naturaleza psíquica con respecto al número total de bajas por todos los diagnósticos es mucho más alta entre el colectivo docente, duplicando o triplicando aquellos valores. Efectivamente, en este colectivo se dan algunas circunstancias, como luego analizaremos, que favorecen la aparición de trastornos mentales derivados del estrés.


Autora: Ana Gómez Seguí

García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

lunes, 13 de julio de 2009

ALTERACIONES COMPORTAMENTALES EN DOCENTES






MANIFESTACIONES DE LA CRISIS:



El viaje de mil leguas comienza con el primer paso



Lao Tse.




Continúo con la publicación del extenso y valioso trabajo llevado a cabo en la Comunidad Valenciana. Los datos estadísticos están referidos a dicha comunidad, pero opino que tienen valor en casi todo Hispanoamérica. Al final del post escribo la dirección donde pueden hallar el trabajo completo.

INTRODUCCIÓN.
Al igual que en el ejercicio de otras profesiones de servicios sociales en las que el contacto con las personas usuarias es permanente (Enfermería, Trabajo Social...), el docente es el instrumento mismo de trabajo, mediador en interacciones de enseñanza/aprendizaje dentro de un contexto que actualmente presenta mayores exigencias.

Por ello, la investigación y el desarrollo de intervenciones optimizadotas respecto a la persona del docente debe cubrir la doble perspectiva de facilitar la consecución de los objetivos educativos y el desarrollo personal del profesorado.



En nuestro trabajo hemos constado que aquellas investigaciones que aportan estudios epidemiológicos y/o explicativos partiendo de Incapacidad Laboral Transitoria (ILT) son coincidentes en lo esencial con la investigación que viene desarrollando la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia, tanto en lo referente a la incidencia de las bajas laborales por diagnóstico psiquiátrico entre el profesorado, como en el tipo de procesos diagnosticados o en el análisis de factores causales.

Entendemos que la interpretación de los gráficos se efectúe con la cautela que exige la lectura de cualquier estadística y, en todo caso, considerando que la explicación de los hechos nunca viene dada por las cuantificaciones, sino que exige un esfuerzo añadido que fácilmente puede alejarse de la objetividad.

En este caso deberemos considerar que la valoración del incremento de la incidencia de bajas por diagnóstico psiquiátrico guarda relación con factores de análisis muy diversos y a veces contradictorios. Así, el aumento de bajas laborales por diagnósticos psiquiátrico es asociado al incremento de la conflictividad en las aulas y al incremento de las dificultades en el ejercicio de la profesión como factores generadores de tensión. Pero debemos considerar también que el aumento de personal docente de los últimos cursos posibilita una mayor incidencia y que hoy se han reducido las presiones para acceder a baja laboral por diagnóstico psiquiátrico al reducirse la carga socialmente peyorativa que tenían tales diagnósticos.

DATOS Y CONCEPTOS DE REFERENCIA.
A fin de analizar más datos, consideraremos la siguiente tabla, elaborada desde las estadísticas sobre absentismo por ILT, la cual muestra la distribución de bajas psiquiátricas por meses en Alicante y su provincia.

La uniformidad del patrón por que muestra el gráfico coincide con los datos de las Inspecciones Médicas de Castellón y Valencia y con otras investigaciones, como las desarrolladas en Málaga, Sevilla, Extremadura, Salamanca, etc. que se referencian en la bibliografía.

En ellas destaca el aumento de bajas laborales, y específicamente las de diagnóstico psiquiátrico, que se produce al avanzar los trimestres, y en especial al final del curso. La consideración de la acumulación de fatiga como factor causal se sustenta también en estos datos.
Como señalábamos la voz de alarma ya había sido dada por la OIT en 1983, y diversos estudios vienen aportando datos acerca de los factores causales y las manifestaciones del conflicto, así como propuestas de intervención preventiva que nos interesa considerar.

En el contexto valenciano, respecto a las causas atribuidas por los docentes, destaca la conflictividad con el alumnado y los conflictos con otros docentes, en los lugares 1º y 3º, que hacen referencia directa a problemas de disciplina y a enfrentamientos personales. Su proporcionalidad se muestra gráficamente en el correspondiente cuadro.

El factor agotamiento por la profesión, que ocupa el segundo lugar, se refiere a un concepto aparentemente más ambiguo, reflejando las manifestaciones de los docentes que sienten que ya no pueden dar más en la profesión, que se sienten agotados para continuar con el desempeña de sus funciones. Este aspecto merecerá una consideración especial al referirnos, posteriormente, a uno de los componentes del síndrome de burnout, el agotamiento emocional


Es obvio esperar que la conflictividad asociada a estos factores repercuta negativamente, no sólo en el profesorado, sino también en la calidad del desempeño de tareas del docente.


García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

lunes, 6 de julio de 2009

CRISIS, FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL DOCENTE.

Si no sabes a dónde vas, todos los caminos te conducirán allí”.
Lewis Carrol


INTRODUCCIÓN.
Una de las aparentes contradicciones a las que asistimos en el ámbito de la crisis de la educación, radica en que a pesar de que ningún Sistema Educativo anterior había aceptado retos tan complejos como el actual con ningún Sistema Educativo anterior se había manifestado tan alto grado de descontento, en el profesorado y en la población en general.

Aquel objetivo de plena escolarización, escuela para todos, que a mediados del siglo XX aún era considerado utópico, fue logrado ya en los años setenta, y los nuevos retos educativos han querido dirigirse más que a la cantidad, a la calidad de la educación. Y con objeto de mejorar la calidad de la educación, nuestra sociedad optó por un modelo de escuela, comprensiva e integradora de las diferencias, que ha modificado sustancialmente el escenario educativo. Nunca hasta ahora los docentes habían estado sometidos a demandas tan complejas, intensas y, frecuentemente, tan contradictorias.

Las nuevas demandas exigen al profesorado la atención a la diversidad de intereses y capacidades del alumnado en un modelo educativo -común para todos- en el que cada alumno/a desarrolle al máximo sus potencialidades, afrontando el desarrollo de capacidades y la educación en valores de su alumnado con unos recursos y una formación significativamente más limitados que los empleados en otros contextos, incluso para la difusión de contravalores.

El profesorado que no cuente con recursos personales y profesionales para asumir exitosamente estas demandas, que no haya modificado el escenario de su actuación diaria mostrará el estupor propio de quien permanece descontextualizado, el estupor de quien percibe que –ineludiblemente- debe representar Macbeth en un escenario muy bien preparado para representar Otelo.

¿Cómo repercute esto en la persona del docente? El profesorado que no cuente con recursos personales y profesionales para asumir exitosamente estas demandas, cada día también ha de interactuar con el alumnado, y ha de hacerlo en este nuevo escenario de transición en el que necesariamente debe afrontar las demandas sin los recursos adecuados para lograr el éxito. Ese proceso cotidiano generará tensiones, repercutiendo negativamente en las posibilidades de éxito profesional con el alumnado, así como en su propia satisfacción, en su autoestima, en su motivación y su esfuerzo, en sus deseos de implicarse en el ejercicio profesional... y en su equilibrio como persona.

Hoy la demanda es mayor y más compleja. ¿Hemos adquirido los docentes las capacidades y los recursos necesarios para afrontarla?. Y si no los hemos adquirido, ¿qué consecuencias cabe esperar?.

DATOS Y CONCEPTOS DE REFERENCIA
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) viene ofreciendo informes desde 1983, que muestran como los índices de bajas laborales por causa psíquica o psicosomática aumenta rápidamente entre los colectivos docentes. (OIT. 1983)

Pero Era ya en los años setenta cuando A. Hargreaves, considerado como uno de los más relevantes sociólogos de la educación, en un artículo titulado “Lo que la enseñanza hace a los profesores”, se refería a la enfermedad profesional de la enseñanza, con su agotamiento mental y emocional progresivo, la apatía clínica del profesor gastado, la alienación y la retirada personal de estrategias de defensa… atribuibles al enfrentamiento diario y personal del profesor en sus tareas, contando con medios y habilidades claramente deficitarios.

En la década de los ochenta se mostró claramente cómo el problema no se ceñía a un ámbito geográfico restringido: Desde principios de los ochenta la Dirección de los Servicios de Salud Mental franceses destacaba, en los docentes, los aspectos tensionales, ansiosos o de fatiga, especialmente la frustración y la depresión con manifestaciones de apatía, desinterés, dificultad de concentración, desvalorización personal, desesperanza… junto al insomnio y la ansiedad. Los problemas mentales en los docentes se valoraban ya a finales de los setenta con una incidencia tres veces mayor que en la población general, por lo que se desarrolló un programa, la Escuela Azul, “para recuperar a los enseñantes franceses con trastornos mentales”, merced a un convenio entre la Mutua General y el Ministerio de Educación. (El País, 7.3.89 Entrevista al Director de los Servicios de Salud Mental) Datos referentes a los EE.UU. de América referían que un tercio de los docentes que abandonaban la enseñanza lo hacía por trastornos mentales.

Del mismo modo en Gran Bretaña numerosas investigaciones vienen aportando datos similares acerca de la crisis de la enseñanza y la conflictividad en el profesorado.
En general, en Europa, los informes de la OCDE acerca del profesorado (Fernández, J.A. 1993) y la enseñanza indican: En España, los Servicios de Inspección Médica en Educación aportan insistentemente datos epidemiológicos que muestran el incremento alarmante de la conflictividad, demandando intervenciones correctoras desde la prevención primaria y secundaria, que redunden en la atención adecuada a la salud del profesor, a la calidad de la enseñanza y al ahorro en el capítulo de gastos por sustituciones de docentes en baja laboral.

En nuestro ámbito cabe destacar la investigación desarrollada

  • Que la enseñanza está dejando de ser atractiva para las nuevas generaciones.
  • Que el número de profesores tiende a reducir su incremento (en Gran Bretaña, para poder cubrir las plantillas, han recurrido repetidas veces a importar profesores de otros países) y que el cuerpo de enseñantes se hace más viejo y está cada vez más femineizado.
  • Que el profesorado es presa de un malestar indefinido, que podría ser causado por los actuales referentes de legitimidad social y por sus condiciones de trabajo…
  • Que los profesores sufren una crisis de identidad, relacionada con la falta de consenso social sobre las funciones de la escuela y el rol docente.. en el contexto valenciano ya desde 1985, que a partir de los datos epidemiológicos y explicativos proponía estrategias de intervención desde la prevención primaria, formando al profesorado en habilidades personales y profesionales de afrontamiento y resolución de conflictos

El problema es común: los diversos trabajos consultados procedentes de investigaciones desarrolladas en nuestro entorno son coincidentes con la investigación valenciana, tanto en los factores causales como en las manifestaciones del conflicto, en los efectos causados sobre el profesorado y sobre el sistema educativo y el modelo de intervenciones para aproximar una solución al problema.

En síntesis, estas investigaciones suelen hacer una referencia a datos epidemiológicos y identificando factores o fuentes de estrés en el ejercicio de la enseñanza, y algunos incluyen un análisis de factores sociológicos. Consecuentemente recomiendan actuaciones que comprenden desde la selección previa del profesorado y su evaluación periódica hasta el entrenamiento sistemático en estrategias de afrontamiento del estrés y resolución de problemas, o la formación en habilidades sociales que vehiculice la eficacia de sus intervenciones educativas. Otros trabajos se centran en aspectos muy relevantes de la persona del docente, como son las variables cognitivas que inciden en el comportamiento del profesorado.

Estos trabajos coinciden en que la resolución de los problemas pasa indispensablemente por el perfeccionamiento de la función docente y de los instrumentos pedagógicos utilizados en el proceso de enseñanza aprendizaje, posición que hasta ahora tenía un marcado carácter pedagógico, pero que es reforzada tanto desde la psicología evolutiva o de la clínica como desde la psicología del trabajo y de las organizaciones.



Autor: Luis Gómez Pérez
García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

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