lunes, 27 de junio de 2011

PROBLEMAS COTIDIANOS DEL DOCENTE EN EL AULA

Los docentes nos vemos acosados por numerosas y variadas expectativas, lo que nos afecta, y puede llevar a situaciones estresantes. A continuación publico un listado de ellas, extraído del trabajo de Pilar Sanchez Álvarez.   

Entre los problemas a los que se enfrenta el profesorado se pueden citar:

Conductas disruptivas en el aula
Son conductas inapropiadas, que impide el proceso de enseñanza aprendizaje, se convierte en problema académico, son a la vez problemas de disciplina, aumenta el fracaso escolar, crea un clima tenso y separa emocionalmente al profesorado y al alumnado

2º Conductas inadecuadas

•Referidas a la tarea

•Referidas a las relaciones con los compañeros

•Referidas a las normas de clase

•Referidas a la falta de respeto al profesor


Conductas conflictivas en el aula

•1º Los que no dejan de hablar

•2º Los que ofenden

•3º Los agresivos

•4º Los que pierden el control

•5º Los absentistas

•6º Los incumplidores

•7º Los que adoptan una actitud negativa

 Conductas  en el aula debidas a faltas leves

•8º Los que no se comunican

•9º Los mentirosos

•10º Los que hacen perder el tiempo

•11º Los desordenados

•12º Los que contentan

•13 Los que no traen el material

•14……………………


En ocasiones, aunque no es muy frecuente, el docente se encuentra con algunos problemas para el que no está preparado y necesita el asesoramiento de otros profesionales. La mayoría de las veces vienen diagnosticados y se conoce el problema desde el inicio de la escolarización, pero en otras ocasiones surgen en edades más avanzadas confundiendo al docente que no sabe discernir si se debe a falta de educación, a falta de motivación o a enfermedades.  Son los trastornos de de personalidad. Entre estos se va a citar:

1. Alumnos con neurosis: crisis de angustia  manifestada por aturdimiento, irritabilidad, nerviosismo, palpitaciones. En muchas ocasiones no están diagnosticadas. Se confunden con faltas de atención o faltas de educación.

2. Alumnado con trastornos fóbicos manifestados con cambios de humor, deficiente concentración, enlentecimiento del pensamiento y autodesprecio.

3. Alumnado   con   depresiones,   trastornos   de   alimentación   como   anorexia,   con medicación que les altera la concentración.

4. Alumnado que padece psicopatías, personas incapaces de adaptarse a las normas sociales, suelen alterar el trabajo escolar


También  hay otras disfunciones que afectan a la vida académica:

Un 15% de escolares sufre trastornos de aprendizaje: como son dislexia, disfasia, trastornos de aprendizaje verbal o trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad.

Los Trastornos de aprendizaje obedecen a la deficiencia de una función cerebral específica, no se curan, pero puede reeducarse, no existen protocolos de actuación son escasas las adaptaciones educativas específicas y no se da importancia a estos trastornos.

El  Síndrome  de  Asperger  se  caracteriza  por  dificultad  en  las  relaciones  sociales,  intereses restringidos, interpretación literalmente  de las expresiones y bajo rendimiento académico

La Disfasia se manifiesta muy pronto por el retraso significativo en la adquisición del habla y por la dificultad con el lenguaje oral y escrito.

La Dislexia es un trastorno para el aprendizaje de la lectura y escritura que condiciona una lectura lenta y poco automatizada y una gran dificultas para aplicar las reglas ortográficas.

La Hiperactividad es, junto a la dislexia, el más común entre los escolares. Se caracterizan porque tienen dificultad para concentrarse y mantener la atención, son despistados, desorganizados, y con falta de relaciones sociales

Otro problema es la falta de aprendizaje no verbal con problemas de orientación espacial, atención, y coordinación motriz y suelen ser hábiles en el lenguaje.

Y  Discalculia  caracterizada  porque  presentan  dificultades  específicas  para  el  cálculo  y  el razonamiento matemático.

Hay otros problemas   relacionados con conductas graves como es el robo, el acoso escolar, las agresiones, entre el alumnado, o entre el alumnado y el profesorado, o bien de los padres, etc.







Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




domingo, 19 de junio de 2011

¿QUÉ ES EL ESTRÉS LABORAL DOCENTE?

Eloisa Guerrero Barona  de la Facultad de Psicología. U.N.E.D. escribe que la primera motivación a la  hora  de  escribir  sobre  la  salud mental del profesorado     es    instar  a  las  administraciones educativas a que se fomenten y financien investigaciones rigurosas sobre el tema del estrés. Hoy, en el momento actual, los docentes están sometidos a grandes presiones en su trabajo por múltiples causas, y estas tensiones afectan negativamente a este colectivo, convirtiéndose  que es una de las causas más frecuentes de las bajas profesionales por enfermedad.

La investigación sobre malestar docente realizada por el profesor de Psiquiatría Seva Diaz (1986) destacó el alto porcentaje de inadaptación del profesorado de Bachiller y universitario, estando más desajustado psicológicamente que la población general. Es cierto, que se producen consecuencias disfuncionales, como tensión muscular en el cuello, dolor de cabeza, irritabilidad, cambios en el estado de animo, agotamiento, ansiedad, falta de motivación en todos los colectivos, pero las estadísticas de los éltimoa años vienen a corroborar la anteriormente expuesto.

En el informe de la  OIT (1993) "El trabajo en el Mundo” se reconoce que el estrés y el síndrome de burnout no son fenómenos aislados, sino que ambos se han convertido en un riesgo ocupacional significativo de la profesión docente, que afecta de manera muy particular al profesorado  según ilustran los datos que a continuación se detallan:

• En el Reino Unido, el 20% del personal docente padece problemas de ansiedad, depresión y estrés.

• En  EE.UU. el 27% de los educadores investigados han padecido problemas crónicos de salud como consecuencia de la enseñanza. El 40% reconoce tomar medicamentos a causa de problemas de salud relacionados con su trabajo.

• En Suecia se llegó a la conclusión de que el 25% de los educadores están sujetos a tensión psicológica, en un grado que puede ser considerado de alto riesgo.

• En nuestro país la investigación sobre la salud de los profesores no se ha abordado como tal ni de manera unitaria.


¿Pero que es el estrés docente? Se han dado múltiples definiciones entre las que vamos a señalar la de  Kyriacou y Sutcliffe (1978), el estrés del profesor se define como aquella experiencia de emociones negativas y desagradables, tales como enfado, frustración, ansiedad, depresión y nerviosismo, que resultan de algún aspecto de su trabajo y que van acompañadas de cambios fisiológicos y bioquímicos (Muchinsky, 2000).

Toda situación de estrés laboral puede estar generada por:

- Una respuesta ante las presiones o tensiones a las que se ve sometido el profesional.

- Un estímulo que alerta de situaciones indeseadas.

- Un desequilibrio entre las exigencias del puesto de trabajo y las capacidades individuales.












Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




domingo, 12 de junio de 2011

Estrés Laboral

ESTRÉS LABORAL
El estrés laboral, según Mc Grath, es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta (del individuo) bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas).

El principal síntoma del estrés laboral es la percepción de estar viviendo una situación que le supera y que no puede controlar. Esta situación puede llegar a impedir realizar correctamente su trabajo. Norfolk (2000) describe el estrés como un ingrediente inevitable de la vida, similar al hambre o a la sed.      Esta afirmación supone que todos tenemos estrés, el problema surge cuando esa tensión producida en el organismo ante un estímulo es negativa y agobia a las personas. Toda persona tiene un  nivel  de  ansiedad  que  mejora  el  rendimiento  y  por  encima  de  ese  nivel  pueden  surgir consecuencias perjudiciales.

Los estudios realizados por Levine (1.975) y presentados por Esteve (1.994), señalan tres etapas en el proceso de manifestación del estrés.

Estas tres etapas, señaladas por estos autores, son:

Fase  de alarma como una etapa de incertidumbre y de confusión. En ella se plantea la situación de estresante y el individuo debe movilizar mayor energía para pode afrontar la situación.

Fase de resistencia en la que el organismo pone en marcha mecanismos biológicos para superar la crisis.  Si la amenaza es constante, se puede producir la rotura de ese equilibrio que se consigue con los mecanismos puestos por la persona para contrarrestar la crisis.

Fase de agotamiento  en la que el organismo ya no puede mantener respuestas adaptñativas y puede dar lugar a alteraciones fisiológicas que pueden derivar en importantes daños patológicos.

Si hablamos de mecanismo de afrontamiento de estrés y de respuestas producidas por el individuo, es necesario tener en cuenta la individualidad, ya que cada persona responde de manera distinta ante un mismo estimulo. Por ello, Esteve, en 1.994 afirma que al hablar de estrés hay que considerar la existencia de respuestas individuales. Ivancevich y Mattteson (1995) señalan que los estresores individuales están asociados directamente al papel que se desempeña o a las tareas asignadas en la organización laboral

Efectivamente, el informe "El Estado de la seguridad y la salud ocupacional en la Unión Europea", publicado por la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo, afirma que casi un tercio de la muestra de los/las trabajadores/as utilizada en el estudio sufre de estrés y que el ámbito dónde son prioritarias medidas urgentes preventivas es el psicosocial, y en particular, el estrés.





Extraído de

Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica






domingo, 5 de junio de 2011

Malestar docente, un enemigo silencioso

Malestar docente un enemigo silencioso
La patologí­a asoma desde hace años en los ámbitos laborales de los profesionales de la educación. Con caracterí­sticas especí­ficas y sí­ntomas identificables, la aflicción ataca a gran número de maestros sin que muchos lo sospechen.

El escenario complejo que presentan las escuelas, férreas receptoras de las problemáticas sociales, propone un desafío particular para los docentes. El desgaste que implica la tarea áulica, que en muchos casos excede lo educativo, alcanza la contención y el contacto con problemáticas de toda índole, se caracteriza por la acumulación de síntomas que confluyen en esta patología común y tiene efectos serios sobre los educadores.

Sin catalogarla como enfermedad psiquiátrica, el médico y docente universitario Jorge Cohen se refiere a éste como “un sufrimiento de características inespecíficas como consecuencia de la imposibilidad de sostenimiento del trabajo cotidiano en el aula”. Para el especialista sus causas pueden variar pero todas tienen un núcleo común “la fricción y el constante desgaste que se manifiesta producto de la labor cotidiana del maestro en el aula”.

Los síntomas, que pueden pasar inadvertidos en primera instancia: “Se confunden con la fatiga crónica, la angustia con algunos padecimientos de tipo psicosomáticos, para terminar con el correr del tiempo instalando el perfil patológico en cuestión”. Desgaste físico, envejecimiento prematuro y alteraciones diversas de la salud mental, que comienzan aproximadamente alrededor de los cuarenta años, son las señales de alerta que reconoce Cohen.

Con este contexto, desde hace varios años la Universidad Nacional de Rosario y el Ministerio de Educación provincial destinan recursos materiales y científicos para el estudio y el tratamiento de la problemática. El trabajo integra toda la esfera educativa, incluso los sindicatos, quizás los más preocupados por cuidar la salud de sus afiliados. Así, el médico explica: “Desde el inicio de las investigaciones en 1992, se estableció la vinculación entre el proceso de trabajo docente y la alteración de la salud haciendo hincapié en dos cuestiones fundamentales: La relación entre el alumno y el educador, y por otro lado el conjunto de exigencias que surgen de las condiciones sociales en las cuales ejerce su trabajo el profesional, entendiendo por esto la situación social y familiar del alumno, y el contexto de violencia sobre el cual hoy se desarrolla la labor educativa”. Estos aspectos son determinantes en tanto son la causa de los principales índices de alteración de la salud mental.

El problema del presentismo
Para Cohen, existe un antes y un después en la salud docente con la figura del presentismo. Un mecanismo que imponía condicionamientos sin prestar atención a los escenarios particulares donde se ejecutaba la medida: “Demostramos en investigaciones sobre la provincia de Santa Fe y Argentina que el presentismo es una causa más del alto desgaste del magisterio, pues obliga a ir a trabajar enfermos. Para no perder ese premio los docentes concurrían a sus lugares de trabajo en condiciones inadecuadas . Luego estaban el doble de tiempo afectados por patologías comunes: resfríos, bronquitis, problemas respiratorios”, señala el referente. Lo paradójico, y una clara muestra de la falla en la diagramación de estas políticas que pueden tener un fuerte impacto sobre la salud docente, es que una vez eliminado el presentismo se dio un incremento de las ausencias por enfermedad “Esa gente que iba a trabajar enferma para no perder el presentismo, pudo gozar de la licencia que se merecía”, sentenció el profesional.

Por último, el médico resalta los avances producidos en materia de salud laboral y agrega que “el año pasado se implementó un programa único en Argentina, que es asignar un médico de cabecera a cada docente que está con licencia de larga duración, y también asignar un especialista de acuerdo a la enfermedad”. De este modo, más de seis mil maestros de Santa Fe tienen un médico de cabecera asignado por la facultad de Medicina en convenio con el Ministerio de Educación.



Fuente
Área educativa,com,ar

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