lunes, 26 de septiembre de 2011

La autoestima en el Maestro

¡Qué difícil es ser docente y no salir dañado en el intento! Trabajar en una sociedad que no valora los aprendizajes nos lleva a cuestionarnos. Las autoridades administrativas, el "poder editorial" apoyados por el "saber sabio" nos piden "innovar", como si los fracasos se debiesen a nuestra actividad. Debemos cuidar nuestra autoestima para no estresarnos, y el artículo que transcribo tal vez nos ayude.



Acerca de el Maestro, la Autoestima

En cualquier caso, es evidente que la profesión vive y sobrevive con un fuerte complejo de inferioridad, porque se piensa que lo que se hace está poco valorado, que sus innovaciones no son reconocidas y que sus esfuerzos son menospreciados. Hay que decir que a menudo es el profesorado mismo lo que hace muy poco para luchar por este merecido reconocimiento, profesional y social, instala en la cultura de la queja permanente, una vía que no conduzco a ninguna parte, más que al propio cansancio ya la desmoralización individual y colectiva.

Las causas de este fenómeno son internas y externas a la profesión y extraordinariamente complejas. Jaume Carbonell analiza diez hipotéticas razones de la baja autoestima docente planteadas de forma necesariamente sintética:
1. El creciente, diversificado y poderoso mundo de los expertos y especialistas de la psicopedagogía y del conjunto de las llamadas ciencias de la educación que monopolizan el discurso educativo. Ellos son los que diseñan reformas, programas de innovación y planes de formación, ellos son los que marcan la agenda de los temas de los que hay que hablar, lo que es importante y lo que no es. Ellos son los que investigan, publican y son invitados a los foros educativos y los medios de comunicación. De esta manera, durante los últimos años, la innovación educativa se ha hecho más desde la academia que desde la escuela. Hay profesores que sólo son escuchados cuando se convierten en expertos.

2. La permanente culpabilidad (desde el ámbito familiar, social y de los medios de comunicación) de la escuela para el falso descenso del nivel de enseñanza y trabajo del profesorado. Aquí se da una curiosa paradoja: las familias y el conjunto de la sociedad critican los maestros y hasta desconfían, pero, al mismo tiempo, cada vez delegan y confían nuevas funciones y responsabilidades. Es evidente que la polivalencia docente tiene un límite, y cuando se confunde la profesión con las heroicidades de un superman o de una superwoman, difícilmente las expectativas sociales se cumplen.

3. El discurso obsesivo y dominante sobre el malestar docente que eclipsa los aspectos satisfactorios y positivos de la profesión. No negaremos algunas obviedades en algunos contextos y situaciones escolares, donde las condiciones de trabajo se hacen particularmente difíciles, el malestar docente es una consecuencia lógica. Ahora bien, en otras situaciones y circunstancias hay que analizar si el malestar docente es fruto de las condiciones objetivas o no es otra cosa que la construcción de una coartada y de un discurso cómodo y autojustificatorio para oponerse a cualquier proceso de innovación y de cambio, venga de donde venga. Por otra parte, se olvida la cara positiva de la profesión, como si existiera un cierto complejo de inferioridad poder verla, cuando es evidente que hoy hay muchos maestros que encuentran mucho sentido a su oficio, que disfrutan y que descubren un montón de satisfacciones.

4. La irrupción de otros agentes educativos y la competencia que surge, que han hecho que el magisterio ya no ejerza con la exclusividad de hace un tiempo la instrucción o transmisión del conocimiento. La televisión y el mundo de la imagen, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y la avalancha de ofertas extraescolares han generado un cierto grado de desconcierto y confusión. Algunos sectores lo perciben incluso como una pérdida de autoridad, como sí su trabajo quedara cuestionada y con un cierto grado de miedo y de angustia ante un futuro tecnológico que cada vez controlan menos.

5. La crisis la vocación del magisterio, entendida como una falta de identificación, ilusión y compromiso global con la infancia, la escuela y la comunidad, y una falta de orgullo hacia la profesión. Parece que algunas de estas palabras pertenecen a otros tiempos y que la vocación de maestro se identifica con sacerdocio, voluntarismo y carácter misionero, como si este concepto no es susceptible de evolucionar en la postmodernidad y no se pudiera pensar también en clave de una concepción innovadora y progresista de la profesión.

6. El despliegue por parte de la Administración de una amplia retórica sobre la importancia del profesorado, que, en la práctica, se queda en nada. La voz del profesorado-más allá de cuatro simulacros y escenificaciones para salir del paso-es excluida del debate sobre las reformas educativas, proyectos pedagógicos u otros grandes decisiones que afectan directamente al profesorado. Tampoco la Administración es demasiado sensible a la hora de valorar el trabajo real del profesorado, mejorar sus condicione de trabajo o escuchar sus reivindicaciones.

7. La tan mencionada autonomía docente queda diluida o borrada por la cada vez más poderosa colonización administrativa y burocrática de la escuela. Cada vez la enseñanza está más condicionada y regulada-el currículo, la evaluación, los tiempos, los espacios, la organización y funcionamiento de los centros, etc .- y quita libertad a los equipos de maestros ya las comunidades educativas para construir proyectos educativos pedagógicamente diferenciados.

8. Los nuevos planes de estudio de la década de los noventa han supuesto la muerte del maestro y el triunfo del especialista. De este modo, muchos estudiantes adquieren desde el principio este nuevo perfil de especialista de educación física, musical o especial, que consolidan cuando acceden a los centros, el “integrarse” en los claustros.

9. El auténtico fracaso, salvo algunas excepciones, de la formación del profesorado en cuanto a conseguir una nueva cultura profesional innovadora y una modificación de sus hábitos y actitudes que hagan posible un cambio en sus prácticas escolares y en la vida en los centros ya las aulas. Además, esta formación es a menudo muy fragmentada y le falta el enfoque de una visión global de la infancia, la escuela y la enseñanza. En cierto modo, hemos asistido a una continuación-explícita o implícita- de aquella muerte del maestro y del triunfo del especialista al que nos referíamos en el punto anterior.

10. El hecho de que todos se sienten autorizado para criticar y cuestionar la escuela y el trabajo del maestro. A diferencia de lo que ocurre con otros oficios y profesiones donde se reconoce la existencia de un saber específico adquirido a base de formación y experiencia, en la enseñanza parece que este reconocimiento no exista y que se piense que se trata de un campo donde el sentido común, la práctica como educadores familiares o la proximidad que da la experiencia como estudiante son capital cultural suficiente para poder interpelar al profesorado de igual a igual. Esta posición se reafirmando en la medida que el nivel cultural medio de la población va aumentando. No acaba de entender que el arte o la ciencia también se adquieren con el estudio, y esto, naturalmente, desmoraliza al profesorado.

¿Conclusiones? Sólo tres y breves:
a) Recuperar el orgullo de ser y hacer de maestro con todo lo que ello supone.
b) Investigar y analizar más a fondo estas y otras razones de la baja autoestima, haciendo uso del pensamiento que se fundamenta en las explicaciones complejas y multicausales y no en los cuatro tópicos que buscan la fácil o imposible, según se mire-cuadratura del círculo.
c) Transgredir y cambiar en la práctica todo aquello que impide a los maestros tener más autonomía, autoridad y poder. Las dificultades son grandes, pero las posibilidades son inmensas.


Autora
Natalia Ruiz
Pueblo y Sociedad Noticias

domingo, 18 de septiembre de 2011

Estrategias para reducir el estrés

El estrés de los docentes debería preocupar más, en especial a los que conducen los sistemas educativos, pero fundamentalmente a los propios docentes. A continuación coloco un listado de estrategias, que pueden resultarnos útiles, a la hora de reducir el estrés.






Estrategias para reducir el estrés
Consejos para mejorar como personas y poder afrontar los distintos estímulos que puedan alterar nuestra salud:

 Ser positivo no dejando actuar el afrontamiento negativo ante las dificultades.

 Ser objetivo no distorsionando los problemas a los que hay que enfrentarse en la vida cotidiana.

 Quererse a sí mismo valorando todo lo positivo que tiene cada uno.

 Asumir los problemas, estudiar las posibles soluciones y     asumir las responsabilidades.

 No exigirse el máximo, recordando las propias capacidades y no pedirse por encima de ellas.

 Ponerse metas alcanzables y razonables, aunque esto no implica querer superarse en todo momento.

 No tener miedo al fracaso, ya que el que emprende una acción no siempre triunfa, pero es necesario intentarlo. Si se fracasa, hay que analizar las causas e intentar evitarlas en la siguiente ocasión.

 Aceptarse físicamente, y buscar los puntos fuertes de cada uno, porque toda persona es única-

 No dejar las cosas para mañana, hay que tener fuerza de voluntad ante el desanimo.

 Dar importancia a las pequeñas cosas, la vida no está hecha de grande gestas, sino de pequeños acontecimientos que deben se importantes para las personas.

 Buscar apoyos en los momentos de desanimo o de dificultad. Siempre hay alguien a tu alrededor dispuesto a ayudar aunque en algunos momentos se piense que se está solo.

 Aprovechar las oportunidades que se presenta en la vida en cualquier momento.

 Vivir el presente, y no estar siempre mirando el pasado y el futuro. Cada momento de la vida es digno de ser vivido.

 No compararse con los demás, porque siempre habrá cualidades o defectos que son superiores en los otros, y esto no implica ser mejores o peores a ellos. Toda persona, por el hecho de ser persona, es digna de respeto y valoración.

 Desarrollar el sentidos del humor, porque en ocasiones los problemas se minimalizan si son observado con mentalidad abierta.

 Controlar los sentimientos, porque éstos empañan en ocasiones a la inteligencia y no permiten analizar las situaciones con objetividad.

 Planear actividades porque el tener distinta actuaciones planificadas ayudan a no descontrolarse y a actuar sobre seguro.

 Interesarse por las personas y las cosas, olvidando por algunos momentos que uno no es el centro del mundo, sino que alrededor existen otros con distintos problemas y con necesidad de ayuda.

 Hacer ejercicios físicos que ayudan a relajarse y a liberar los pensamientos negativos que provocan el estrés.

 Tener esperanza porque cualquier situación que parece estresante e insufrible en algunas ocasiones, puede tener solución.





Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




viernes, 9 de septiembre de 2011

PLANIFICAR EL TIEMPO LIBRE PARA EVITAR EL ESTRÉS

El estrés en los docentes es preocupante, hay que tenerlo en cuenta, como primera opción es conveniente informarnos, y luego actuar. En los siguientes párrafos nos ocupamos del tiempo libre, como estrategia de reducción de estrés.




Estrategias para reducir el estrés
Cesareo  Amescua  (1999)    en  el  capítulo  tercero  de  “Estrés:  prevención  y  control”  escribe: “Aprender a gestionar el tiempo es una herramienta muy útil para controlar y reducir el estrés” Propone una técnica para gestionar el tiempo y hacerlo más productivo y gratificante. Esta técnica tiene tres pasos:

1º Fijar prioridades. Hay que determinar las metas a largo plazo y a corto plazo, tanto en el terreno profesional,  familiar  y  personal.  Cuando  se  han  fijado  las  metas,  es  necesario  identificar  las acciones para alcanzarla y posteriormente priorizar esas acciones.

2º Este segundo paso sería establecer un calendario para esas metas. Un ejemplo sería si  quiero mantenerme en forma y las acciones necesarias para ello seía realizar algún deporte, acudir a un gimnasio o andar, el paso siguiente sería decir que acción voy a realizar. Si en el ejemplo sería andar, debo establecer el tiempo que voy a andar, que días a la semana lo voy a hacer y en que horas del día.

3º Poner límites a las actividades, delegar algún trabajo, reprogramar si el trabajo no es urgente  y dedicar tiempo para suficiente para el descanso.


 Estrategias para la administración del tiempo
a.                       Programar y planificar el tiempo, tanto de trabajo como el de ocio.
b.                      Hacer horarios realistas.
c.                       Dejar tiempo entre actividades programadas para imprevistos.
d.                      Controlar las reuniones y acortarlas.
e.                       Limitar las tareas que se van a realizar en el mismo intervalo de tiempo.
f.                       Descansas entre las horas de trabajo de cinco a diez minutos.
g.                      Delegar responsabilidades.
h.                      Pedir ayuda
i.                       Establecer objetivos
j.                       Favorecer la organización utilizando agendas, planificando cada día las actividades.
k.                      Dedicar tiempo para no hacer nada y dedicarlo al descanso.




Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




jueves, 1 de septiembre de 2011

SOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y LA TOMA DE DECISIONES PARA MEJORAR LOS COMPORTAMIENTOS

El estrés es parte de las escuelas, se presenta con diversas caras, y los docentes debemos protegernos, fundamentalmente por medio de una atenta vigilancia. Siempre es útil reflexionar sobre ello, y como ayuda presento el siguiente artículo que trata sobre estrategias para reducir el estrés.


Estrategias para reducir el estrés
  1. Conflicto
Es un hecho inherente a la interacción humana porque la diferencia de opiniones, deseos e intereses son inevitables entre las personas. Un conflicto puede resolverse de forma no violenta, ya que se puede cambiar sin necesidad de salir perjudicado, ni ser agredido.

Diferencia entre violencia y conflicto
En la violencia una de las personas sale agredida, física o psicológicamente/ en el conflicto no se sale agredido

La violencia es aprendida / el conflicto e consustancial a la relaciones humanas. La violencia siempre es negativa/ el conflicto puede ser positivo

Agresividad

Es la tendencia a lesionar a otro organismo o al propio siempre con la intención de producir daño, destruir, contrariar o humillar. La agresión es el acto palpable y efectivo. Educar en el conflicto. Cada vez más existe la opinión que educar en el conflicto es necesario y perfectamente compatible con la no violencia y la paz.

Educar en el conflicto es asumirlo de forma optimista y positiva. Pero aportando luz sobre ellos y si es necesario tomar partido. No vale la neutralidad. El problema es como nos afecta y como hemos de afrontarlos. Eliminar los conflictos en la escuela no es beneficioso. Hay que afrontar el conflicto y utilizarlo para desarrollar una convivencia democrática

2. Conflictos cotidianos en los Institutos de Educación Secundaria
Agresiones verbales entre compañeros. Agresiones contra la propiedad. Exclusión social.
Falta de respeto a las normas. Falta de respeto al profesor. Faltas de disciplina
Implican una carga de agresividad, desde la resistencia pasiva hasta el desafío y el insulto activo del profesorado. Se trata de conductas que no se dan aisladamente y que no suelen remitir de forma espontáneas

3. Actuaciones que se pueden desarrollar para favorecer la disciplina en los centros:
1º Crear una comisión de convivencia que no sea sólo punitiva.
2º Recoger y analizar los problemas de convivencia que se producen en el Centro.
3º Elaborar normas de convivencia consensuadas por toda la comunidad escolar.
4º Creación de espacios en el centro donde atender a los alumnos.
5º Creación de canales de comunicación con los padres y alumnos.
6º Mejora de la comunicación con el exterior.
7º Programar actividades para mejorar la convivencia.
8º Establecer sistema de mediación y negociación en los posibles conflictos. Creación de un cuerpo de mediadores constituidos por alumnos y profesores. Formación en técnicas de negociación.
9º Tutorar a los profesores novatos. Seguimiento semanal de su adaptación al medio y de su relación con los alumnos.
10º Programas para formar a los profesores en temas de convivencia: habilidades sociales y comunicación, dinámica de grupos...

4. Actuaciones que se pueden desarrollar para favorecer la intervención en el aula
1º Recogida y análisis de los problemas de convivencia en el aula.
2º Elaboración de normas de convivencia de aula.
3º Programación de actividades para favorecer la relación entre los alumnos, conocimiento de sí mismos, respeto mutuo mejora de la autoestima.
4º Revisar periódicamente la estructura de los grupos de trabajo.
5º Hacer participes a los alumnos de la metodología empleada.
6º Importar al aula algunas de las medidas creadas para el centro.

5. Actuaciones que se pueden desarrollar para favorecer la relación personal con los alumnos
1º Llegar a acuerdos concretos con determinados alumnos.
2º Motivarlos diseñar un plan de trabajo personal en función de los centros de interés que manifieste.
3º Establecer objetivos concretos.
4º Utilizar material didáctico atractivo, de fácil manejo.
5º Tratar de cosas cercanas.
6º Actitud positiva del profesor respecto al alumno.
7º Potenciar el trabajo en pequeño grupo.
8º Integrarlo en comisiones de carácter diverso de manera que pueda sentir el grupo clase y la escuela como suyo.

Algunos autores como Cascón proponen:
1º Crear grupo en un ambiente de aprecio y confianza, con juegos y técnicas para conocernos e integrarnos.
2º Favorecer la comunicación y la toma de decisiones por consenso.
3º Trabajar la cooperación.
4º Análisis y negociación.
5º Separar persona- proceso –problema.
6º Buscar soluciones.






Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica
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