miércoles, 2 de mayo de 2012

Factores de riesgo en el contexto laboral

Son muchas las causas que nos pueden llevar a “estar quemados”, algunas de ellas están en el contexto laboral, como puede ser la forma en que están organizadas las escuelas, su burocratización, el ambiente que se genera ¿Inciden en el “estrés malo”?



Pueden ser muchos los factores que inciden en este síndrome. A continuación se describen algunos, según Maslach:
 La baja implicación laboral establecida por un determinado modelo organizacional
La satisfacción laboral, es uno de los indicadores más clásicos y al que con mayor frecuencia se recurre cuando se persigue conocer cuál es la actitud general de las personas hacia su vida laboral. De algún modo, las personas, y en este caso los profesionales y las profesionales de la educación, tienen una idea más o menos elaborada de cuál es el tipo de trabajo que les gusta, cómo debería llevarse a cabo, en qué tipo y estilo de institución y con qué condiciones. De esta manera, las personas pueden comparar su idea de cómo deberían ser las cosas con su realidad presente y cotidiana. De tal comparación surge un juicio y una actitud asociada hacia su trabajo y hacia los demás aspectos importantes de su vida laboral y, en consecuencia, se establece un determinado grado de satisfacción o insatisfacción. Las consecuencias de tal satisfacción o insatisfacción pueden afectar la cantidad y la calidad del trabajo que desempeñan.

Las actitudes del alumnado y su comportamiento constituyen causas de estrés entre el profesorado. Las exigencias a las que se enfrentan los docentes y las docentes han experimentado un cambio de gran magnitud en los últimos años, lo cual se manifiesta en un aumento importante de las responsabilidades que recaen sobre ellos, sin que paralelamente la familia y la comunidad en general lo hayan asumido, o les hayan ayudado. Lo cierto es que cada vez más se aprecia la tendencia de delegar la responsabilidad educativa en los profesores y las profesoras, en detrimento del papel de la familia, como eje de la sociedad y primera fuente de enseñanza. También se han producido cambios, a menudo en perjuicio del profesorado, respecto a las actitudes de la sociedad hacia la disciplina educativa.

Sobrecarga laboral
Otro aspecto de la profesión docente que se considera relacionado con el exceso de trabajo y, consecuentemente, con la aparición del estrés es el problema de tener, dentro de una misma clase, educandos con una amplia gama de capacidades diversas y necesidades educativas diferenciadas. Esto suele requerir una mayor planificación de las clases y una evaluación más detallada, así como atención personalizada. Además se enfrentan otras tareas inherentes al cargo: reuniones, efemérides, documentación de los estudiantes, actividades para recolectar fondos, entre otros. Esa sobrecarga laboral se relaciona con las presiones derivadas del tiempo, no solo en términos de la cantidad de trabajo que deben realizar cada día, sino también en cuanto a la cantidad de tareas que deben llevarse a sus casas, lo cual interfiere en sus vidas privadas.

Burocratización
Otro aspecto a considerar, es que los docentes realizan su trabajo en organizaciones que responden a un esquema de burocracia profesionalizada. Para ser verdaderamente funcionales, tales burocracias profesionalizadas requieren una serie de condiciones en el ambiente y en el clima organizacional. Respecto al poder y la jerarquización, estas organizaciones demandan una distribución democrática del poder, de forma que el propio profesional ejerza el control sobre su trabajo y las decisiones que le afectan. En tal sentido, se deben evitar las desigualdades en el trato por parte de los administradores (as), y dejar de lado la libertad de acción con unos sí y con otros no.

Ambiente laboral
El edificio, las instalaciones y el mobiliario conforman el ámbito dentro del cual se establecen las relaciones  en las que se desarrolla la tarea educativa. Como espacio material, el edificio y sus instalaciones conforman un conjunto de condiciones que pueden afectar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje. Por una parte, generan sensaciones de comodidad o incomodidad, seguridad o peligro, potencialidad o carencia y, con ellas, comprometen la posibilidad o dificultad de los sujetos para sentirse, en mayor o menor grado, “predispuestos” frente a las demandas del trabajo. De la misma manera, del modo en que facilitan o bloquean el movimiento y el intercambio, inciden también en la riqueza y diversificación de los comportamientos, tanto de los educandos como de docentes.

Por otra parte, la calidad y diversificación de las instalaciones y del material didáctico afectan directamente al tipo y complejidad de las experiencias curriculares en las que participan docentes y educandos, ya que es bien sabida la complicación que significa un espacio inadecuado, con poca luz, con mucho ruido, mal equipado y el sobreesfuerzo que exige trabajar como si esa limitación no existiera.



Extraído de
Los profesionales de secundaria, como factores de riesgo en el síndrome de Burnout
Giselle León León
División de Educología Centro de Investigación y Docencia en Educación Universidad Nacional Heredia, Costa Rica
Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 1, [177-191], ISSN: 1409-42-58, Enero-Junio, 2011



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