martes, 9 de abril de 2013

Valoración del otro, la afabilidad


En el programa de Pensamiento Emocional, el Dr. Hue se refiere al desarrollo de diversas competencias docentes, que permiten enfrentar eficazmente al “estrés malo”, en este caso el tema se centra en las actitudes hacia los alumnos, para conseguir un efectivo liderazgo. 


La competencia de conocer a los demás es muy importante a la hora de conseguir el liderazgo docente, y, por tanto, el bienestar; sin embargo, además de conocerlos debemos aprender a valorarlos. No olvidemos que la mayor o menor motivación de los alumnos en el aula dependerá del sentimiento de pertenencia de ellos mismos al grupo clase y a su profesor, y que esto depende del sentimiento de sentirse valorados por el profesor y por sus compañeros. Este, por tanto, es el objetivo de esta nueva competencia que hemos denominado genéricamente valoración del otro. Estar atento a las emociones y sentimientos de nuestros alumnos será la mejor forma de valorarlos, de demostrar nuestra estima por ellos. Por esta razón, vamos a ir desgranando un conjunto de subcompetencias que son parte de la competencia que hemos definido como valoración de los demás: afabilidad, confianza y tolerancia y sociabilidad.

La afabilidad es uno de los sentimientos más valorados por los alumnos. Los profesores afables son aquellos que establecen cercanía. Para conseguir la afabilidad el método de pensamiento emocional propone utilizar un conjunto de acciones como son la sonrisa, la caricia y el piropo, entre otras.

a) La sonrisa. Un profesor sonriente consigue dos cosas. La primera, hacerse con los alumnos, y también, si lo hace en el claustro, con el resto de profesores. La segunda, moviliza recursos fisiológicos personales que promueven en su organismo la generación de neurotrasmisores positivos como pueda ser la dopamina.

b) Las caricias. Evidentemente, las caricias son un recurso extraordinario en la relación íntima entre dos personas que no podemos trasladar, sin más ni más, a las aulas, en especial con alumnos menores de edad. Ahora bien, podemos diferenciar entre las caricias psicológicas y las caricias físicas. En un primer momento, nos vamos a referir a las primeras. La caricia (stroke) fue uno de los conceptos importantes que elaboró Eric Berne. La caricia es, según Berne, la unidad básica de reconocimiento de la otra persona. Esta técnica se utiliza en el Análisis Transaccional y consiste en conseguir una situación, primero de respeto, después de confianza, luego de complicidad, para, finalmente, poder llegar a dirigirse caricias unos a otros. Entre éstas podríamos hablar de las caricias verbales, las caricias realizadas con la mirada, pero sobre todo, podríamos llamar caricia a todos esos sentimientos positivos, de acogida, de encuentro que realizarnos unos y otros a lo largo del día.

c) El piropo. El piropo no es más que una caricia verbal pero que en el método de pensamiento emocional adquiere rango de técnica específica. Todos los profesores hemos comprobado cómo cuando decimos palabras positivas los alumnos reaccionan mejor que sobre la crítica o la descalificación. Incluso las palabras positivas pueden tener mayor efecto que la rectificación pausada, tranquila, cariñosa. El buen profesor encuentra palabras adecuadas todos los días para la mayor parte de los alumnos.

La confianza es el sentimiento clave que indica la verdadera valoración del profesorado hacia los alumnos. La confianza es un sentimiento que supone abandono, entrega por parte de la persona confiada en la que se confía. Pero, esto sólo se consigue cuando la persona que confía se siente segura, siente que es ayudada en su realización personal, se siente comprendida. En este sentido Bain nos decía que “los mejores profesores establecían estándares altos y mostraban una gran confianza en la capacidad de sus estudiantes para alcanzarlos”.

La tolerancia es otra de las capacidades que ayudan al desarrollo de la valoración del otro. La tolerancia supone la falta de prejuicios y entender que todas las personas tienen el mismo valor. El pre-juicio es un juicio previo y, por tanto, algo natural y consustancial al ser humano. Las personas cuando tenemos un total desconocimiento sobre algo nuevo por un proceso de acomodación, como decía Piaget, esa cosa nueva la identificamos con los conocimientos previos más próximos, obteniendo de este modo, una apreciación falsa de la realidad del objeto. Pero, lo mismo pasa con las personas. Cuando viene un nuevo profesor al centro educativo lo juzgamos por referencia a otros profesores parecidos a él. Esto es lo que denominamos prejuicio. Ahora bien, los docentes que desean ser líderes deben huir de los prejuicios y pasar a tener juicios acertados y eso se consigue con una disposición de acogida. De este modo, desde la tolerancia, desde la aceptación de las características diferenciales de todos, es como seremos capaces de pasar del prejuicio al juicio.

La sociabilidad es otro de los elementos de la competencia valoración del otro. La sociabilidad es la actitud favorable a establecer y mantener relación con los demás. La sociabilidad es la capacidad de apertura a los demás, y es una cualidad esencial en los docentes y, por esto, es una capacidad a desarrollar. Este método, a través de ejercicios nos ayuda a establecer relaciones de igualdad que son las relaciones sociales entre dos personas independientes, conscientes, independientes, no autoritarias, tolerantes, colaboradoras.




Extraído de:
Hué, C. (2012). Bienestar docente y pensamiento emocional. Revista Fuentes, 12, 47-68.
Sobre el autor:
Licenciado en Psicología y Pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid en 1974 y 1975 respectivamente, y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona en 1994.

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