lunes, 21 de abril de 2014

Delimitación conceptual del síndrome de burnout


Es importante establecer diferencias entre el síndrome de burnout y otras manifestaciones, ya que de esto derivan los diferentes formas de afrontamiento ¿Cuál es la diferencia con el estrés laboral crónico? ¿Con el tedio o hastío psíquico?  ¿Y con la fatiga?
 


Se hace pertinente aclarar la distinción del burnout de otros procesos psicosociales de origen laboral. En la práctica es difícil establecer los límites, pues no tiene síntomas patognomónicos, sino, inespecíficos. La búsqueda de signos e indicadores propios está aún por resolverse. Los estudios sobre la efectividad de las estrategias de intervención para el tratamiento del burnout, han mostrado resultados interesantes que lo distinguen del estrés. Las acciones psicoterapéuticas centradas, por ejemplo en el uso de la relajación y la meditación, tienen resultados contradictorios. Existen evidencias de reducción de los niveles de estrés, pero no los de burnout, al parecer por su impacto en la personalidad. Por el contrario, se plantea que las técnicas de relajación actúan disminuyendo los niveles de activación y la consecuente dificultad para relajarse, los cuales pueden amplificar los sentimientos de agotamiento emocional y en este sentido disminuyen el burnout, aunque su eficacia ante el agotamiento emocional se ha comprobado mejor, cuando se combina en programas con diferentes técnicas cognitivas, conductuales.

Para algunos autores, el burnout era una forma de operacionalizar el estrés laboral crónico en las profesiones de servicios, así se originó el término de estrés laboral asistencial o estrés profesional, idea que se ha abandonado paulatinamente, pues no siempre el estrés laboral, incluso de evolución crónica, implica un burnout, además de no ser privativo de las profesiones de servicio.

El estrés es un proceso más amplio, puede tener un impacto negativo o positivo, puede implicar incluso ganancias, pues la tensión resultante puede ser operacional, con una movilización que puede ser funcional y reversible. El burnout es un proceso no reversible espontáneamente, disfuncional siempre, implica un proceso crónico de estrés con impacto negativo para la salud, la personalidad y el desempeño, pues el agotamiento implica pérdida y frustración.

El tedio o hastío psíquico, ha tenido una historia de identificación con el burnout. En los trabajos de Pines (1981) se diferencian inicialmente solo por las profesiones en que se manifiestan: el burnout en profesiones de ayuda y el tedio en las restantes, aunque posteriormente elimina esta diferencia y amplía el concepto de burnout para cualquier ocupación.

Esta identificación es porque el tedio o hastío se manifiesta como una aversión creciente frente a la actividad laboral aun antes de comenzar a desempeñarla. Es un cambio actitudinal ante el trabajo, pero no por un agotamiento, sino, más bien por aburrimiento y falta de motivación, por pérdida de expectativas personales producto de actividades repetitivas, con pobre estimulación. Es relativamente pasajero, puede presentarse en situaciones concretas, la empatía y la comunicación interpersonal y afectiva se mantienen conservadas. La evolución del concepto de burnout, aplicable a cualquier labor, tanto por Pines, como por Maslach ha revelado, que entre los elementos esenciales para establecer las diferencias, no está la ocupación, sea de servicios o no, sino, las causas que lo originan y sus manifestaciones. El tedio o hastío psíquico, se comprende entonces por algunos autores como un antecedente del burnout.

El otro constructo del cual es necesario delimitar el burnout es el de la fatiga, la cual es un efecto negativo del trabajo, que tiene un carácter protector, pues el cansancio o agotamiento característico solamente es reversible con el descanso. Puede ser física, mental o emocional, está directamente relacionada con las exigencias del trabajo y se solapa con el burnout solamente cuando su evolución es hacia la cronicidad.

Para los autores que comparten el modelo unidimensional, esta distinción no es posible, ni pertinente, pues ambos son indicadores de un fenómeno persistente y estable en el tiempo, de base similar, el agotamiento de los recursos energéticos, posiblemente, porque tienen los mismos procesos fisiológicos de origen. El conocimiento de ambos procesos se ha desarrollado desde perspectivas diferentes, el burnout es estudiado con más énfasis en el contexto laboral, desde la psicología y la conducta organizacional; mientras que la fatiga ha sido más estudiada en la epidemiología, la psicología del trabajo y la psiquiatría, en el contexto de la etiología y manifestaciones de diferentes enfermedades. En otros intentos por distinguirlos se destaca que el burnout está más asociado a factores externos, como la sobrecarga, estando la fatiga vinculada con variables disposicionales y estilos de personalidad. La distinción radica en los elementos actitudinales y valorativos presentes en el burnout, según el modelo tridimensional, los cuales tienen un efecto de retroalimentación en el agotamiento. Puede que se hayan invertido determinados recursos energéticos, pero se han obtenido otros, por ejemplo, cumplimiento de expectativas, gratificación, etc. No existe entonces un ciclo mantenido de pérdida de recursos, al agotamiento de unos recursos le acompaña la recuperación de otros.

Por último, los trastornos del estado de ánimo o depresión y los trastornos de ansiedad son entidades nosológicas, que responden a diversas etiologías y no implican necesariamente un proceso de burnout. La anamnesis sobre el origen de los síntomas y su evolución permiten emitir un diagnóstico diferencial. Sin embargo, empíricamente están relacionados, pues los síntomas de ansiedad o depresión pueden acompañar el proceso de burnout. Shirom sugiere que en los periodos iniciales del burnout los síntomas de ansiedad son los predominantes, pues esto activa las conductas de afrontamiento y posteriormente, en etapas progresivas, cuando se comprueba la ineficacia de estas conductas, aparece la depresión, por eso se considera en ocasiones un predictor de la depresión.



Extraído de:
“Estrés laboral y síndrome de burnout en docentes cubanos de enseñanza primaria”
Tesis presentada en opción al Grado Científico de
Doctor en Ciencias de la Salud
Autora: M. Sc. Arlene Oramas Viera
Tutor: Dr. C. Nino del Castillo Martín
Asesor: Dr. C. Jesús Eladio Sánchez García
La Habana, Cuba 2013


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