miércoles, 8 de abril de 2015

El problema del Burnout

¿Cuáles son los problemas más frecuentes en la salud mental del docente? ¿En qué consiste el síndrome de Burnout? ¿Qué incidencia tiene? ¿En qué se diferencia el estrés del burnout?  


La tarea docente evoluciona a la par de los cambios sociales. Cada vez se torna una actividad más compleja y las consecuencias de estos cambios afectan a todos los involucrados, particularmente a quienes viven cotidianamente la educación: profesores y alumnos. Si bien los estudiantes representan el foco de atención del proceso educativo, de los maestros depende en buena parte el éxito de esta empresa, pues ellos planean, dirigen y evalúan el desarrollo y desempeño de los estudiantes. 
En esta perspectiva, la salud mental del maestro se convierte en piedra angular de la educación. Cuando un docente sufre alguna enfermedad física, un efecto regular es que se ponga en reposo, fuera de la escuela, hasta que esté en condiciones deseables para regresar al aula; pero cuando sufre un problema de salud mental, sobre todo del tipo del estrés, permanece en clase, y muchas veces ni tiene conciencia de su enfermedad, pero las consecuencias se acumulan para él y los alumnos sufren por ello. La síntesis de este problema es expresada por Mouly desde 1978 en las siguientes palabras:  
Parece que algunos maestros tienen las manos tan llenas de sus propios problemas que difícilmente puede esperarse que trabajen bien en el desarrollo de sus alumnos. Solo se necesitan uno o dos en cada escuela para echar a pique el programa de higiene mental en ella. El daño hecho por unos pocos maestros que están mejor en el papel de beneficiarios que de orientadores es a menudo tan irreparable como inexcusable. 

El presente trabajo se centra en elaborar un diagnóstico del nivel de estrés que viven los docentes de diferentes niveles educativos en la ciudad de Villahermosa, Tab., identificando los grados de riesgo y buscando relaciones significativas con algunas variables sociodemográficas, para luego contrastar los hallazgos entre profesores de los diferentes niveles educativos, y así lograr una visión general del problema. En el aspecto conceptual el tema de estrés se aborda desde el constructo denominado “burnout” o sensación de “estar quemado por el trabajo”, desarrollado por Freudemberg en 1975. La evaluación se realiza por medio de la encuesta MBI-ES (Maslach Burnout Inventory Educators Survey), denominada en su versión al español.

Para Maslach y Jackson el burnout es “la experiencia de estrés individual que se incrusta en un contexto de relaciones sociales. Por lo tanto envuelve las concepciones que una persona tiene de sí misma y el concepto que los demás tienen de ella”. El modelo multidimensional de Maslach y Jackson incluye tres componentes relacionados entre sí, el estrés experimentado, la evaluación de los demás y la autoevaluación. Dicho en otras palabras, estos autores establecen que la persona que padece este síndrome, experimenta agotamiento emocional (estrés), despersonalización (evaluación de los demás) y la baja realización personal en el trabajo (autoevaluación). 
Es de suma importancia identificar la presencia de burnout en los docentes, como un principio para emprender acciones que ayuden a prevenir o corregir las consecuencias que este síndrome provoca tanto para la escuela, para el mismo docente y para la sociedad, empezando con los alumnos y los padres de familia.   

El síndrome de burnout  ha sido considerado como un mal invisible. Tan solo en la Unión Europea se asocia con el 50% de las bajas laborales. En México, a pesar de que cada vez se presta más atención a la salud mental de los trabajadores, el avance en este tipo de atenciones es casi nulo, en consideración con las consecuencias que puede acarrear dicho mal. Esto es porque el burnout  toma fuerza de otras variables biológicas, psicológicas y sociales, que lo disfrazan con algunos malestares físicos o momentos de mal humor.  

Desde el punto de vista conceptual, aunque están íntimamente relacionados, no se debe de confundir el término estrés con burnout. A diferencia de un estrés puro, el burnout siempre está asociado a sentimientos de desvalorización y fracaso. El síndrome del burnout se manifiesta bajo unos síntomas específicos psicosomáticos (cansancio, fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, malestar general, problemas de sueño, contracturas y algias óseo musculares, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, taquicardia, hipertensión, etc.); conductuales (mala comunicación, ausentismo laboral, abuso de drogas, incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, aumento de conductas violentas, trastornos en más o en menos del apetito y la ingesta, distanciamiento afectivo de los clientes y compañeros; emocionales (distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, disminución de la memoria inmediata, baja tolerancia a la frustración, sentimientos depresivos, sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima y pobre realización personal); y laborales (detrimento en la capacidad de trabajo, detrimento en la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes, frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito del trabajo y dentro de la propia familia).  
Para efectos operativos, en este estudio, el estrés es la causa principal del burnout, y es evaluado por medio de la prueba de Maslach, por lo que ambos términos identifican al estrés y se manejan indistintamente. Consideraremos la combinación de los puntajes obtenidos en cada una de las escalas de la encuesta de Maslach como indicadores del nivel de burnout, y éste a su vez como un indicador del nivel de estrés del docente. 

Los estudios más recientes han identificado que existen algunas profesiones con más tendencia al síndrome de burnout que otras. Son precisamente las profesiones que pretenden ayudar a las personas. No en vano una de las profesiones en donde se identificó fuertemente por primera vez este tipo de problema es en la médica y posteriormente en los docentes, en donde se ha visto reflejado de manera contundente. 

Maslach y Jackson (1981), desde una perspectiva psicosocial, subrayan la dimensión emocional del burnout como forma de respuesta al estrés. Pero sin llegar al punto de condenar al estrés como algo totalmente negativo, pues  finalmente todo sujeto hace constantes esfuerzos cognitivos y conductuales para manejar adecuadamente las situaciones complejas o difíciles que se le presentan, por eso no todo el estrés tiene consecuencias negativas; en todo caso, éstas se producen cuando la situación desborda la capacidad de control del sujeto. Este resultado lo denominan distrés, a diferencia del estrés positivo o eutrés, que puede ser un buen dinamizador de la actividad laboral. 

Si bien las condiciones de vida de los docentes en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, son diferentes en algunos aspectos a las que se viven en las macrociudades del país, donde se presumen mayores niveles de estrés, no deja de ser un referente importante para la comprensión de este problema. Este estudio se realiza en dos instituciones particulares que tienen una presencia reconocida en la ciudad y en las que, sumadas, participan laborando poco más de 200 maestros. 



Extraído de:
BURNOUT EN PROFESORES DE VILLAHERMOSA TABASCO: ANÁLISIS
CORRELACIONAL CON VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS Y
LABORALES
Flavio Mota Enciso
Laura Mollinedo Riveros
Alejandra Ordóñez Méndez
Iris Marlene Torres Ramírez
Universidad Autónoma de Guadalajara 

Campus Tabasco

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