miércoles, 20 de mayo de 2015

Bienestar y salud laboral del docente


La autora de los párrafos que publicamos afirma: “Marrau señala que actualmente resulta necesario considerar los aspectos de bienestar y salud laboral a la hora de evaluar la eficacia de una determinada organización, pues la calidad de vida laboral y el estado de salud física y mental que conlleva, tiene repercusiones sobre la institución” En esta publicación prestaremos especial atención al Síndrome del docente quemado.


En la sociedad contemporánea, donde el conocimiento se valora cada vez más como un recurso estratégico para su propio bienestar, la relevancia de la educación superior es evidente dado que es el ámbito por tradición en donde el conocimiento se genera, se aplica, se transmite y se transforma. El responsable de llevar a cabo lo anterior a través de la ejecución de las funciones de docencia, investigación y difusión, es el personal académico, actor clave de la educación superior. Los académicos tienden a enfrentar retos que hacen que la naturaleza de su trabajo se vuelva cada vez más compleja, propiciando su reconfiguración. Estos retos demandan del docente su cumplimiento en las tareas, el uso de tecnologías para el desarrollo de su quehacer educativo, adaptarse a los cambios que exige la época actual, entre otras respuestas, situación que puede generarle una sensación de presión y estrés y en consecuencia, afectar su desempeño como educador.

Aspectos como el tipo de institución (federal o descentralizada), la categoría laboral del docente (titular o interino), la edad y el sexo, son variables que, de acuerdo con la bibliografía revisada, podrían incidir en el surgimiento de estos riesgos psicosociales. Determinar el nivel en que éstos se manifiestan en los docentes permitirá contar con información que coadyuve al planteamiento de propuestas de intervención que puedan ser de utilidad al gestor educativo para prevenir y controlar el surgimiento del SDE y, paralelamente, incrementar la satisfacción de los docentes.

Sobre la actuación del docente en su ámbito de trabajo, Marrau señala que actualmente resulta necesario considerar los aspectos de bienestar y salud laboral a la hora de evaluar la eficacia de una determinada organización, pues la calidad de vida laboral y el estado de salud física y mental que conlleva, tiene repercusiones sobre la institución (por ejemplo: ausentismo, rotación del personal, disminución de la productividad, disminución de la calidad, etcétera).

Ante esto, los docentes pueden padecer diversos tipos de riesgos que van desde el estrés, hasta riesgos menos violentos ligados al trabajo en ambientes insalubres como la hipoacusia y las afecciones de la voz, entre otros.

Con relación a estos riesgos, años atrás Blase documentó lo que denominó ‘ciclo de ineficaz (degenerativo) rendimiento’ del maestro. Dicho ciclo, metafóricamente representado como proceso de ‘combustión’, lo describe como un conjunto de condiciones en las que el esfuerzo y la competencia del docente son insuficientes para alcanzar las metas de su actividad educativa; ese conjunto aparece como productor de tensión, de ‘estrés’, resultado de sentimientos negativos, de insatisfacción y decremento de la motivación por el trabajo; tales consecuencias negativas, a su vez, aumentan la posibilidad de una posterior actividad ineficaz, fracasada, que conducirá a agravar la tensión y el sentimiento de inutilidad completa. De este proceso cíclico y degenerativo sale como producto final el maestro ‘quemado’.

Ese estado en el docente es el que en el idioma inglés se conoce como Burnout, del que en la literatura castellana se ofrecen alrededor de diecisiete denominaciones, siendo algunas de ellas: ‘quemarse por el trabajo’, ‘quemazón profesional’, ‘síndrome del estrés laboral asistencial’, ‘síndrome de desgaste emocional’, ‘síndrome del desgaste profesional’, ‘estar quemado profesionalmente’ y ‘desgaste psíquico’, entre otras.

Sobre el Burnout, o mejor nominado en el idioma español el Síndrome de Desgaste Emocional (SDE), Marrau manifiesta que existe un grupo de individuos que sintomáticamente puede padecer esta enfermedad; éstos son los profesionales con contacto con personas, como el personal sanitario, de la enseñanza, asistentes sociales, etc. A éstos, Maslach los define como profesionales de ayuda.

Se considera que el profesional dedicado a la enseñanza, en el ejercicio cotidiano de su labor, puede llegar a desarrollar el SDE en detrimento de su calidad de vida, lo que se refleja en una tendencia a estar insatisfecho con su trabajo. En la actualidad, se han realizado estudios que señalan el hecho de que los docentes conforman un grupo con alto riesgo de manifestar el SDE, situación que fue reportada años atrás, en otros estudios realizados.

Ante esta posibilidad, Murillo, Calderón y Torres consideran que la gestión de toda organización requiere, por parte de sus líderes, comprender tanto elementos técnicos como socioculturales; uno de éstos lo constituyen el bienestar y la satisfacción de los trabajadores, por cuanto está relacionado con resultados económicos, manejo de conflictos, satisfacción de los clientes y logro de eficiencia organizacional. Diego, Diego y Olivar señalan al respecto, que el interés por la satisfacción laboral reside posiblemente en su capacidad para predecir la permanencia de la persona en el trabajo así como su productividad laboral.

Sobre este constructo, Kalleberg expuso desde 1977 que la justificación para estudiarla puede plantearse desde tres posiciones: porque está asociada al desarrollo y dignidad de los trabajadores como personas, porque es un componente de la calidad de vida y por último, porque un trabajador satisfecho tiende a presentar un comportamiento más pro-organizacional que uno menos satisfecho.

Por lo antes expuesto, y de acuerdo con Albanesi, De Bortoli y Tifner, se estima que el estudio de trastornos en profesionales de la enseñanza como el SDE y la baja satisfacción laboral son factores importantes a considerar, pues constituyen un riesgo al que están permanentemente expuestos.





Extraído de
BASES EMPÍRICAS EN PRO DEL CONSTRUCTOR DE BIENESTAR COMO PERSPECTIVA DE INVESTIGACIÓN EN EL AGENTE EDUCATIVO
Verónica Isabel Ac Avila
Universidad Anahuac
Mayab Pedro Sánchez Escobedo
Universidad Autónoma de Yucatán

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