jueves, 26 de febrero de 2015

Perspectivas en el estudio del Burnout


El Burnout se encuentra presente en numerosos ámbitos laborales, en especial en las áreas de servicio, como la Docencia ¿Cómo se preocupa la ciencia en abordarlo? ¿Desde qué ámbitos se manifiestan los estudios?

Perspectivas en el estudio del Burnout
Clínica.
La corriente clínica está presente en el enfoque de Freudenberger en los años 70, quien sostiene que el burnout es un estado de agotamiento que surge como resultado del trabajo sumamente intenso y de la falta de preocupación por las propias necesidades. Freudenberger señala al burnout como la consecuencia de un deseo desmesurado por ayudar a otros, el cual hace que el trabajador se esfuerce cada vez más.

Freudenberger define al burnout como un estado de agotamiento emocional, físico y psicológico, donde la persona presenta un desgaste producido por el impacto negativo, acumulativo, trayendo como consecuencia un aislamiento emocional de las ocupaciones. Deduciéndose en una respuesta al estrés laboral crónico, que conlleva a actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional; así como a la vivencia de sentirse emocionalmente agotado. Según esta definición de burnout es que existen discrepancias sobre las personas que son más propensas a manifestarlo; por un lado, se sostiene que suele afectar a personas con gran intervención, es decir profesionales que brindan algún tipo de atención o servicio ya sea social, educativo o sanitario a otras personas, como médicos, enfermeras, abogados, policías y maestros. Existe otro grupo de personas que, pueden experimentar el burnout , y son todas las que trabajan en organizaciones de ayuda.

Psicosocial.
Esta perspectiva considera que el burnout se desarrolla a causa de la interacción de las características del entorno social y del orden personal Maslach & Jackson dieron énfasis a este enfoque tratando de orientar su investigación hacia la identificación de las condiciones ambientales de trabajo que conducen al burnout. Se interesaron en investigar la forma en que el estrés relacionado con el rol laboral puede llevar a una persona a experimentar fatiga mental, a dar un trato “mecanizado” a los clientes y auto percibir disminuida su habilidad para lograr éxito en el trabajo.

Considerando a Maslach & Jackson podemos entender cómo es el progreso del burnout en el individuo, los síntomas que se van presentando van pasando por una secuencia de etapas o fases, con señales diferentes; este proceso puede ser reversible utilizando estrategias de afrontamiento que permitan administrar las situaciones de estrés laboral crónico, sino fuera así podría progresar la situación hasta conllevarlo al abandono del trabajo, incluso hasta el de la profesión y en este contexto el individuo necesita de la ayuda de un profesional especializado para su atención. Para el diagnóstico de esta perspectiva se hace uso del MBI que de acuerdo a las investigaciones realizadas es el más usado por su coherencia con la teoría presentada.

Gil-Monte señala que a partir de la elaboración del Maslach Burnout Inventory - Human Services Survey  describe al síndrome como un proceso que se inicia con la aparición de agotamiento emocional, trabajo, otros autores mencionan al burnout como un proceso de desilusión y desencanto hacia la actividad laboral y ésta se va dando en cuatro fases de forma progresiva: entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía.

El síndrome de burnout también se considera como un proceso donde el individuo pasa de una fase de desorientación a una inestabilidad emocional, sentimiento de culpa, soledad y tristeza, solicitud de ayuda y restablecimiento del equilibrio inicial con el que empezó la profesión.

Organizacional.
Goleman & Cherniss se interesa en investigar como las organizaciones y sus ambientes socioculturales afectan la respuesta de una persona al trabajo. A diferencia de Maslach, sostuvo que el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución de los logros personales son tres mecanismos para afrontar el trabajo estresante, frustrante o monótono.

La perspectiva organizacional considera que se produce el burnout cuando dentro de una organización profesional existen las siguientes condiciones: deterioro en el clima laboral, autonomía en el trabajo, ambigüedad del rol ,negativa dinámica del trabajo, condición laboral, cantidad de horas de trabajo, escasa capacitación, censura en el trabajo, insuficiente comunicación entre los equipos de trabajadores, condiciones laborales deficientes, presión en el desarrollo de las actividades y burocracia en la dirección, entre otros.

Además considera el análisis de las causas del burnout en la organización profesional y como un síndrome propio de algunos grupos de profesionales determinados: doctores, médicos, asistentes sociales, profesores y otros.

Socio Histórico.
Vandenberghe & Huberman enfatizó el impacto de la sociedad en el desarrollo del burnout y no el efecto individual o de la organización. También señala que cuando las condiciones sociales no conducen a una preocupación por los otros, es difícil mantener un compromiso con trabajos relacionados al servicio social.

Se considera en esta perspectiva histórica a los cambios sociales a los que están sometidos los profesionales que trabajan con personas, los cuales propician el distanciamiento entre las relaciones de servicio y la realidad social.




Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO

martes, 17 de febrero de 2015

Definición del síndrome Burnout



Como el Síndrome de Burnout está presente en muchos ámbitos laborales, es necesario reconocerlo, definirlo con precisión. En los siguientes párrafos, la autora transcribe las definiciones más aceptadas, en la corta vida de este síndrome. 

El síndrome de Burnout, es una de las consecuencias más documentadas hoy día, también llamada, síndrome "estar quemado/a" (SEQ). Se define el término burnout, término anglosajón cuya traducción de más próxima al castellano es desgastado, exhausto, pérdida de ilusión por trabajar, "quemado", en términos coloquiales.

Guerrero, escribe: "la historia sobre burnout es reciente porque a Europa no llega a estudiarse hasta entrados los años 80, aunque desde entonces han sido múltiples las líneas de investigación surgidas y todas coinciden en afirmar que en el desgaste psíquico están implicados factores que van desde los personales y el contexto organizacional, hasta aquellos relacionados con la formación académica (exceso de contenidos teóricos y escasas actividades prácticas) que estos profesionales reciben en escuelas o centros universitarios".

Se trata de una respuesta múltiple derivada de un estrés emocional crónico y que cursa con: agotamiento emocional y psicológico, actitud fría y despersonalizada con los demás, y sentimientos de no adecuarse a las tareas a desarrollar. La persona efectivamente siente que no puede ofrecer nada a nivel afectivo, presenta falta de energía y recursos emocionales. Se suele dar entre los trabajadores docentes, y cuando decimos que el profesional está quemado queremos expresar que la situación le ha desbordado, y su capacidad de adaptación ha quedado reducida.

Bardo P. ; Alvarez y Fernández, afirman que entre los efectos del burnout se pueden destacar consecuencias tanto desde el punto de vista profesional (impuntualidad, abundancia de interrupciones, evitación del trabajo, absentismo, impuntualidad, falta de compromiso en el trabajo, un anormal deseo de vacaciones, una disminución en la autoestima, así como una incapacidad para tomarse a la escuela en serio, e incluso al abandono de la profesión); y por ende económico, como desde el aspecto humano Las personas afectadas parecen presentar una mayor vulnerabilidad a padecer accidentes laborales, síntomas médicos (como depresión, hipertensión, alteraciones de tipo gastrointestinal...), pérdida de la voz e incluso abuso de drogas, incluyendo el tabaco. También influye en el rendimiento académico del alumnado.

Kyriacou, afirma que aunque el estrés ocupacional no es específico del profesorado, diversos estudios muestran que el burnout es un problema más importante en la profesión docente que en otras profesiones con similares demandas académicas y personales.

El colectivo de la enseñanza constituye uno de los principales afectados por la depresión, la fatiga psíquica, el estrés y otras dolencias psíquicas o derivadas de ellas, como el denominado síndrome del quemado o burnout.

El modelo de burnout más utilizado en los estudios sobre profesores es el modelo trifactorial de Maslach.. Afirman que el burnout es un síndrome de Agotamiento emocional, Despersonalización y bajo Logro o realización personal en el trabajo.

Cansancio emocional, la sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás, manifestándose por la pérdida de energía, el agotamiento físico y/o psicológico y la fatiga.

 Despersonalización, actitud especialmente fría y distante hacia los "clientes" que actúa como mecanismo de defensa para protegerse del sentimiento negativo propio del agotamiento emocional, anteriormente comentado. A través de este mecanismo trata de distanciarse de los miembros del equipo de trabajo mostrándose irritable, irónico e incluso utilizando etiquetas despectivas para aludir a los clientes o usuarios. Esta actitud es una forma de aliviar la tensión experimentada restringiendo la intensidad de relación con los demás para adaptarse a la situación.

 Sentimiento de inadecuación profesional y personal al puesto de trabajo, que surge en estos profesionales al verificar que las demandas laborales exceden su capacidad para atenderlas de forma efectiva y competente.

 Los principales síntomas del quemado no aparecen de golpe, forman parte del proceso de desgaste laboral; entre ellos destacan la irritabilidad y repentinos cambios de humor, cansancio crónico y falta de energía, percepción desproporcionada de los propios errores e incapacidad para ver los éxitos laborales, ausencias injustificadas al trabajo, insomnio... Estos síntomas forman parte de una larga lista de dolencias que dan lugar al círculo vicioso del estrés laboral.

El profesorado no recibe ninguna formación específica ni ninguna preparación psicológica para enfrentarse a la desmotivación del alumnado y a la falta de recursos para solucionar los problemas de grupo. De ahí que la impotencia para solucionar los conflictos cotidianos cause problemas psicológicos y tensión laboral. Junto a ello, las malas condiciones educativas y la falta de reconocimiento social de la tarea del docente inciden de manera determinante en el bienestar de los profesores.



Autora
Pilar Sanchez Alvarez

martes, 10 de febrero de 2015

Fases que atraviesa el Síndrome del Burnout.


Al estar presente el Síndrome de Burnout en numerosos ámbitos laborales, debemos conocerlo, y estar al tanto sobre cómo evoluciona ¿Cuáles son las etapas que atraviesa? ¿Cómo se caracteriza cada una de ellas?

Jerry Edelwich y Archie Brodsky establecen etapas en las que vive el profesional para llegar al burnout:

Idealismo y entusiasmo
El profesional presenta una gran ilusión y un alto nivel de energía para el trabajo, manifiesta expectativas poco realistas sobre éste sin conocer lo que puede alcanzar con él. El individuo piensa sólo en el trabajo involucrándose tanto hasta sobrecargarse del mismo. Al comienzo de su carrera el profesional posee un alto nivel de motivaciones .Sobredimensiona su capacidad profesional lo que no le permite reconocer los límites internos y externos, que afecta su desempeño profesional. El incumplimiento de expectativas le provoca, un sentimiento de desilusión que hace que el trabajador pase a la siguiente etapa.

Estancamiento.
En esta etapa el individuo disminuye sus actividades laborales porque se da cuenta que sus expectativas no son reales. Empieza a reconocer que su existencia necesita algunos cambios, el trabajo ya no es todo en su vida. Comienza a atender algunas aficiones personales como los amigos, el hogar y la familia. Se inicia una reflexión valorando lo que hace con lo que recibe.

Apatía.
La etapa de la apatía está caracterizada por la frustración del individuo, es la fase central del síndrome de burnout donde el individuo hace un alto a sus actividades, demostrando apatía y falta de interés, aquí surgen los problemas emocionales, conductuales y físicos. Las personas se preguntan si vale la pena el trabajo que desarrollan, si es beneficioso ayudar a los demás cuando éstos no apoyan, si es conveniente seguir luchando contra las trabas burocráticas que limitan sus esfuerzos los que lo van a llevar a la insatisfacción personal. Se evita el contacto con los compañeros, la asistencia al trabajo es irregular pudiendo llegar al abandono de éste y en las situaciones más extremas dejar de lado la profesión. Estos comportamientos empiezan a volverse constantes desencadenándose la última etapa de burnout.

Distanciamiento.
Al contrario de la primera etapa aquí el individuo se encuentra crónicamente frustrado en su trabajo, limita su quehacer, no le dedica el tiempo necesario, hace lo mínimo, se manifiesta un sentimiento de vacío total que se refleja en el distanciamiento emocional y en la desvalorización de su profesión. El profesional no acepta los cambios, se muestra reacio a las innovaciones, realiza el trabajo porque lo necesita para poder obtener su salario y no arriesgar su estabilidad laboral ya que cree que a pesar de que no es el trabajo adecuado recibe compensaciones a la falta de satisfacción laboral.




Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO

martes, 3 de febrero de 2015

Consecuencias y síntomas del burnout.

El Burnout es un mal endémico, y tiene numerosos síntomas y consecuencias que afectan al trabajador ¿Qué categorías de síntomas se reconocen? ¿Qué consecuencias se advierten?


Como consecuencia del síndrome de burnout en la persona se presenta una serie de síntomas que en la literatura se encuentran más de cien síntomas asociados a este síndrome y agrupadas de diferente forma, de las cuales destacamos las siguientes: Según Cherniss, Maslach.

Síntomas físicos.
Malestar general, cefalea, fatiga, problemas de sueño, ulceras u otros desordenes gastrointestinales, hipertensión, cardiopatías, pérdida de peso, asma, alergias, dolores musculares (espalda y cuello), cansancio hasta el agotamiento y en las mujeres perdida de los ciclos menstruales.

Síntomas emocionales.
Distanciamiento afectivo como forma de autoprotección, disforia, aburrimiento, incapacidad para concentrarse, desorientación, frustración, recelo, impaciencia, irritabilidad, ansiedad, vivencia de baja realización personal y baja autoestima, sentimientos depresivos de culpabilidad, de soledad, de impotencia y de alienación. Predomina el agotamiento emocional lo que lleva a deseos de abandonar el trabajo y a ideas suicidas.

Síntomas conductuales.
Aquí hace referencia al absentismo laboral, al consumo de drogas legales e ilegales, cambios bruscos del humor, incapacidad para vivir en forma relajada y a la concentración, frivolidad para contactarse con los demás, conductas hiperactivas y agresivas, impulsividad, atención selectiva, apatía, suspicacia, hostilidad, aumento de la conducta violenta y alto riesgo de comportamiento suicidas y juegos de azar peligrosos.

El Sahili encontró lo siguiente:
Según Maslach & Jackson describen a este síndrome con tres aspectos, que patentizan en el agotamiento, la despersonalización y el menor rendimiento laboral. El docente describe varios síntomas, uno de ellos se refiere a la percepción de mayores exigencias afectivas en sus tratos con los demás: de ahí que una dimensión de este síndrome apunte al agotamiento emocional; además, el docente describe tener una disminución de la empatía, e incremento de la culpa y negativismo en sus relaciones, como si de repente fuera otro: por eso la despersonalización. Finalmente, el último aspecto de este síndrome se refiere a una valoración negativa sobre lo realizado en el trabajo, en donde prevalecen los sentimientos de incapacidad para motivarse a la resolución de las tareas laborales con un mínimo de entusiasmo, razón por la cual la ultima dimensión apunta al descenso de la capacidad de rendimiento.

Como consecuencia de todos estos síntomas se experimenta en el individuo actitudes negativas hacia la vida en general, disminuyendo la calidad de vida personal, aumentando los problemas familiares y en toda la red laboral y extra laboral del trabajador (Mansilla).


Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO

miércoles, 21 de enero de 2015

Problemas de estrés en docentes de secundaria



La profesión docente como la mayoría de las actividades sociales y humanas genera cierto grado de estrés, el estrés es una reacción de diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada, por lo que ser docente en secundaria mantiene un nivel considerable de factor estresante mermando la salud física y mental.

El estrés al ser una respuesta natural y mecanismo de defensa frente a altos índices de exigencias, por ejemplo laborales, puede desencadenar patologías que trastornen la calidad de vida de los seres humanos, tanto a nivel físico como psicológico.

Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2002 sobre la necesidad de calidad de vida en el trabajo han puesto en evidencia la relevancia del estrés laboral como un problema de salud pública, donde las profesiones con relación social (docencia y salud), generan mayor nivel de estrés laboral debido a la interacción con individuos de culturas y contextos diferentes.

“Sabemos que 50 por ciento de las muestras tienen una relación directa con conductas humanas, y aun así dedicamos poco tiempo a hacer investigación y a poner en práctica programas relacionados con ellas,” afirma Satcher, quien es Secretario de Salud de Estados Unidos. Los médicos y los psicólogos coinciden en que el manejo del estrés es una parte esencial de los programas para prevenir la enfermedad y promover la salud.

Para Extremera “la docencia perjudica seriamente la salud, la enseñanza es una profesión que puede llegar a padecer altos niveles de estrés, incluso por encima de otras profesiones”. El exceso de demandas y exigencias no sólo académicas o burocráticas sino también emocionales junto con limitados recursos personales o materiales para afrontarlos puede producir este estado psicológico negativo en el docente por lo que es un verdadero conflicto para las personas que interactúan con el profesorado.

Se considera que la aparición del estrés laboral dentro del contexto educativo se debe a factores múltiples, incluyéndose aspectos a nivel organizacional como por ejemplo conflictos con compañeros, escasez de recursos materiales, espaciales o personales, falta de reconocimiento social del docente, ambigüedad y conflicto de rol, presiones de tiempo, atención a la diversidad, entre otros. A nivel interpersonal, la falta de motivación de los estudiantes, conductas destructivas, padres poco comprensivos o colaboradores. De forma personal cuando hay expectativas laborales no cumplidas, autoestima dañada o introversión, todos estos factores pueden aumentar el estrés laboral en docentes de secundaria.

Oblitas sostiene lo siguiente: “A nivel mundial uno de cada cuatro individuos sufre de algún problema grave de estrés, mientras se estima que en las ciudades 50% de las personas tienen algún problema de salud mental de este tipo. El asunto es grave porque el estrés es un importante generador de patologías”. Por lo anterior, la actividad docente entra como candidata para presentar altos índices de estrés.

Por consiguiente, el problema del estrés está presente en todos los medios y ambientes, uno de los ámbitos más afectados es el laboral. Se presume que 70% de los trabajadores admiten sufrir algún tipo de estrés excesivo Oblitas .

Argumentando el factor estrés en secundaria, Jiménez refiere que “uno de cada cinco docentes sufre el síndrome del “profesor quemado” y 39% de ellos muestra indicadores clínicos de estrés grave”, “el informe Cisneros IX concluye que casi la mitad de los docentes están expuestos a algún riesgo psicosocial, sobre todo estrés, al síndrome del “profesor quemado” y mobbing, basándose en entrevistas con 2,200 profesores de Educación Infantil, Primaria y Secundaria de 237 centros de enseñanza pública de la Comunidad de Madrid”.

Extremera ha encontrado un patrón bastante constante hallándose una mayor prevalencia de síntomas de Burnout entre los docentes de secundaria que los de primaria o infantil, los docentes de secundaria suelen informar menores niveles percibidos de realización personal y mayor distanciamiento emocional o despersonalización que sus colegas de primaria.

Se considera que el estrés psicológico influye en demasía en la actividad del profesorado e influye en la enfermedad física cuando la persona experimenta estrés en el organismo, por lo que los profesionales docentes tienen niveles de sintomatología que los confirma como trabajadores de alto riesgo no sólo para experimentar manifestaciones físicas, sino también psicológicas y sociales.

De acuerdo con Extremera, los docentes informan con frecuencia dolores físicos de espalda y cuello, problemas de voz, dolores de cabeza, resfriados y gripes, pérdida o exceso de apetito y problemas de sueño; entre los de tipo psicológico señalan síntomas tales como sensación de poco tiempo para uno mismo, un estado de apresuramiento continuo, sentimiento de cansancio mental, dificultades de memoria y concentración e irritabilidad fácil, siendo informados en menor frecuencia los síntomas sociales.

Asimismo, Jiménez indica que el estrés reacciona en el corazón, los pulmones, el sistema nervioso y otros sistemas fisiológicos son obligados a trabajar más. El cuerpo humano no está diseñado para trabajar a gran velocidad y por ende se presenta la patología biológica y psicológica en el maestro de secundaria sin importar los años en servicio o contexto cultural en que se desenvuelve.

Reyes en su investigación “¿Estrés en docentes de secundaria?” con una muestra representativa de 1117 docentes, 104 directivos, 74 escuelas secundarias generales y técnicas del sistema federalizado, a través de una muestra de la región centro, sur, norte y sierra del estado de Chihuahua, México; aplicó un cuestionario con el objetivo de identificar el grado de estrés de los directivos y docentes, dando los siguientes resultados:

Queda manifiesta la coexistencia de fuentes de presión en el trabajo directivo, docente y del personal de apoyo, que por su efecto acumulativo y permanente generan implicaciones en la salud; la sobrecarga del trabajo y la falta de tiempo para solventar las múltiples responsabilidades que se han ido acumulando sobre el profesorado, conlleva la razón fundamental del agotamiento y malestar docente.
Por lo tanto, la existencia del estrés laboral en los profesionales del nivel secundaria está aumentando y podría generar en un futuro padecimientos físicos y psicológicos que afecten la calidad educativa de nuestro país.

Mientras Oblitas indica: El estrés se vive y es manejado de forma diferente por las mujeres y los hombres pero las primeras son quienes más lo padecen. Por lo general, cuando las mujeres se encuentran en situaciones estresantes, no comunican y se atribuyen la culpa de lo sucedido. En ellas, el estrés suele manifestarse por medio de depresión y trastornos en los hábitos alimenticios. Por su parte los hombres tienden a manifestar el estrés ya sea mediante pláticas entre amigos o situaciones externas, con violencia y abuso del alcohol y drogas, siendo uno de los indicadores importantes en el hombre la impotencia sexual.

Por lo que el autor de la presente considera que existe una variabilidad entre el género docente ya que sus efectos secundarios son diferentes, afectando la calidad de vida profesional en medidas distintas.

Asimismo, Piñuel refiere que: Las mujeres, [son] más afectadas que los hombres según el informe, los riesgos laborales de tipo psicosocial afectan más a las mujeres que a los hombres, un 49,1 frente a un 44,8%, respectivamente, y son más frecuentes en los docentes de Bachillerato, donde sufren estos riesgos 53,2 y 55,6% de los docentes, respectivamente. La incidencia de los riesgos psicosociales aumenta con la antigüedad de los profesores, ocasionan en los docentes dolores musculares, fatiga, trastornos del sueño y dolor de cabeza.

Conclusiones
Se considera que el estrés en niveles altos al presentarse tanto en hombres como en mujeres en actividad docente detona dificultades físicas, mentales y sociales por lo que es verdaderamente importante regularlo mediante una inteligencia emocional que permita fortalecer un estado de salud sano para poder desempeñar la profesión adecuadamente.

Se concluye que, a mayor inteligencia emocional en docentes de secundaria, menor estrés laboral y por ende mejor desenvolvimiento laboral y calidad de vida física, psicológica y social.



Autor: Armando Rodríguez Muñiz.
Extraído de
Conexión Revista Académica

martes, 13 de enero de 2015

¿Cómo se manifiesta el Burnout?

¿Cómo se manifiesta el síndrome de burnout? ¿En qué aspectos podemos observarlos? ¿Qué significa el “Agotamiento emocional”, la “despersonalización” y la “reducción de la realización personal”?

Para la construcción del devenir del malestar docente se realizó la búsqueda de información en diversos sitios de la web. Los hallazgos generados de dicha búsqueda muestran que esta problemática ha sido estudiada en el resto del mundo, específicamente en España, Argentina, Chile, Canadá, etc. Países en los cuales la condición psíquica de los docentes pasa a ser considerada un riesgo laboral y por ende es una causa legal de retiro laboral; sin embargo, en nuestro país la investigación resulta incipiente y contradictoria; por un lado, debido a la metodología de abordaje y por otro, a la falta de sistematización de las investigaciones y hallazgos, los cuales quedan a nivel exploratorio y descriptivo. Cabe aclarar que la información encontrada corresponde a los primeros niveles de abordaje en la investigación y en la mayoría son de corte cuantitativo, derivado de la aplicación del Inventario Bournout de Malasch (M.B.I.); en éste se realiza una evaluación tridimensional, pretendiendo diagnosticar el probable surgimiento del Síndrome de Burnout (SB) desde un punto de vista psicosocial, considerando que la manifestación encontrada es resultado de un proceso de readaptación del profesional ante las circunstancias adversas que se le presentan y que termina por evidenciarlo con un mal reajuste en sus reacciones de actividades asumidas. Estas tres áreas de evaluación son: agotamiento emocional, Despersonalización y falta de realización personal.

El Agotamiento Emocional se refiere a un desgaste en el plano físico y psicológico, que presenta una disminución de fuerza afectiva y el aparecimiento de debilidad de estimación, provocando una grave alteración que sufren todos los recursos emocionales que tiene el profesional por hacer frente a las descargas del exterior y que por lo mismo le conlleva al surgimiento de sentimientos negativos hacia sí mismo sobre su aptitud y su relación a los servicios que ofrece.

La Despersonalización es la actitud mecánica, distante, negativa y fría que llega a tener un profesional en el contacto interpersonal, ya sea con los beneficiarios receptores de sus atenciones o con los mismos compañeros de trabajo. Percibe que las demandas laborales son muchas, que las relaciones personales terminan por ser agobiantes debido a sus tareas excesivas.

Finalmente, la Reducción de la Realización Personal se refiere a la aparición de otros tipos de sentimientos negativos que de igual forma son personales, esto es, que existe la presentación en el individuo de autopercepciones de inferioridad, de ciertos complejos, de sentir un encasillamiento de realizaciones y una desaparición de superación profesional dentro del propio ámbito laboral; ello significa que deja de haber o de sentir motivación alguna en su labor y lo imposibilita para así desarrollar de manera efectiva su función o tener una realización de progreso en el trabajo.

La autopercepción del profesional va haciéndose cada vez más devaluativa y le sucede una sensación pesimista en cuanto a su relación de trabajo y a su desempeño; por lo que empieza a mostrarse a disgusto consigo mismo y con su quehacer laboral hace. Por ende, hay la aparición de sentimientos de desaliento o de desilusión que sobrecogen al profesional; de pronto percibe que las metas que se había propuesto no se han realizado de manera cabal o se han dado parcialmente y que las expectativas que tenía respecto a su trabajo no son acordes a la realidad laboral, al contrario, están muy lejanas, por eso mismo, sus aspiraciones van haciéndose cada vez menos; de ahí que se vaya originando en él autopercepciones que van a explicar cierta decadencia en su relación laboral, cuando el profesional nota que su deficiencia va siendo más palmaria empieza a asumir un mecanismo de negación, que se da a través de la aparición de actitudes serviciales y de sobre interés tratando de disimular una funcionalidad excesiva en su ejercicio de trabajo, actitud que no siente sinceramente. Así mismo, surge una disconformidad del plano personal y del ámbito laboral con la función de profesional, dándose el hecho de que existe una discrepancia entre las perspectivas a alcanzar y lo que en realidad ocurre; es decir, el profesional al desempeñar su rol de trabajo se da cuenta de que las condiciones y los logros de realización buscadas son mínimas y las responsabilidades y obligaciones son máximas, dándose entonces por enterado de que todo estas limitaciones son desavenencias para lograr una aptitud, una capacidad, una destreza y una suficiencia laboral que había sido idealizada.



Extraído de:
De la catástrofe silenciosa, al malestar docente
Autores
Susana Martínez Ávila / Janet Serrano Díaz / Reyna Amador Velázquez
Publicado en Rudics Revista Universitaria Digital de Ciencias Sociales
Universidad Autónoma de México

lunes, 5 de enero de 2015

¿Cómo mejorar el problema del burnout docente?


Las autoras afirman “Sin pretender ser ingenuos, es evidente que todo ello tiene un trasfondo político, por un lado .. tener a merced del gobierno la voluntad de la Maestra; y por otro, al seguir las recomendaciones internacionales del Banco Interamericano de Desarrollo, del Organismo para la Cooperación se obtendrán préstamos importantes … mientras eso sucede seguirá siendo el profesor objeto de saña, crítica, desprestigio, violencia y demás situaciones que lo llevan a presentar malestar docente, estrés y bournout, con sus respectivas consecuencias en el aula” Luego dan una respuesta a ¿Cómo superar esta problemática?


Es importante recordar la historia de la educación en México, al menos respecto a política pública, los problemas de reprobación no son nuevos, basta con señalar que hace casi 20 años en México se realizó el primer examen público de conocimientos a maestros y alumnos. Los resultados evidenciaron que ambos habían reprobado; al respecto, Guevara Niebla publicó parte de la investigación con el título “México: un país de reprobados”. La investigación ponía en evidencia un problema que se suscitaba en forma cotidiana sin ruido ni testigos en las aulas: los niños no aprendían lo que debían aprender y los maestros no enseñaban lo que debían enseñar, pero nadie se quejaba ni la educación era materia de preocupación pública. En la actualidad los resultados no han cambiado de manera significativa; sin embargo, la opinión respecto a los resultados de Pisa, Enlace y Talis, se han transformado, siendo seriamente cuestionada a la educación y a los docentes, que a decir de Guevara Niebla hemos pasado de la catástrofe silenciosa al escándalo educativo. Sin pretender ser ingenuos, es evidente que todo ello tiene un trasfondo político, por un lado, golpear al único sindicato más grande de Latinoamérica y con ello tener a merced del gobierno la voluntad de la Maestra; y por otro, al seguir las recomendaciones internacionales del Banco Interamericano de Desarrollo, del Organismo para la Cooperación se obtendrán préstamos importantes y tal vez con ello se podrá invertir en educación para mejorar la calidad educativa; mientras eso sucede seguirá siendo el profesor objeto de saña, crítica, desprestigio, violencia y demás situaciones que lo llevan a presentar malestar docente, estrés y bournout, con sus respectivas consecuencias en el aula.

¿Cómo superar esta problemática? De acuerdo a Guevara Niebla se necesita un cambio estructural; es decir, un cambio que modifique la distribución de poder de decisión entre los actores del sistema educativo que son maestros, alumnos, padres de familia, autoridades educativas y ciudadanía en general […]. La premisa debe ser otorgarle poder al maestro y a la escuela. Hasta hoy el maestro es un operador y la escuela es una suerte de taller en donde se cumplen regulaciones y órdenes que provienen del exterior. Calendarios, horarios, planes, programas, métodos de enseñanza, sistemas de gestión escolar, recursos financieros, plazas, todo esto —y más— se decide fuera de la escuela. El poder se halla concentrado en la SEP y en el SNTE que cogobiernan la educación en todo el territorio nacional24, en la medida que realmente se centre el poder y la autonomía en la escuela será probable disminuir la problemática, siguiendo a Gilberto tenemos un maestro y una escuela despojados de todo poder. ¿Cómo exigirle rendimiento de cuentas a sujetos que no deciden su materia de trabajo? ¿Por qué hacerlos responsables de cosas que ellos no deciden? De hecho, su condición de desposeimiento es lo que explica la falta de motivación que existe entre las masas magisteriales para llevar a cabo las directivas que reciben del centro. La escuela, , debe transformarse, reconvertirse en una entidad con alto grado de autonomía (como lo recomienda, por cierto, la OCDE), lo cual supone desmontar el aparato escolar absolutamente centralizado que hoy tenemos25.

Para cerrar este ensayo cabe señalar que son pocos los estudios que existen en el país con respecto al docente y su salud. Nos queda claro que tanto para el gobierno, el sindicato y la Secretaría de Educación, el SB parece ser un problema poco importante o inexistente. De tal forma que las exigencias cada día son mayores y el docente tiene que hacer frente a ellas capacitándose, pero para estudiar un posgrado, como alternativa de superación profesional, tendrá que buscar horarios que no interfieran con su actividad docente, por lo general, los fines de semana. Lo que conlleva a descuidar los hábitos alimenticios, suprimiendo periodos de descanso y sueño reparador, lo que predispone a un estado de tensión, estrés y cansancio, limitando la actividad social y familiar, así como el buen desempeño en todas sus actividades.

Por último, es importante señalar que el Bournout es una problemática que el docente no ha gestado en su acción pedagógica, son el conjunto de condiciones que lo enferman, además de hacerle sentir culpable por situaciones en las cuales él de manera directa no tiene injerencia, con la culpabilidad asumida y con desesperanza aprendida . Vive un gran sector de la población docente entre incertidumbre, penurias y dolor, enfrenta una responsabilidad que no le corresponde y entonces la catástrofe silenciosa sigue y deviene callada y sórdidamente en malestar docente.




Extraído de:
De la catástrofe silenciosa, al malestar docente
Autores
Susana Martínez Ávila / Janet Serrano Díaz / Reyna Amador Velázquez
Publicado en Rudics Revista Universitaria Digital de Ciencias Sociales
Universidad Autónoma de México

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