domingo, 19 de abril de 2015

Salud mental positiva

¿Cómo promover el bienestar laboral de los docentes? Ciertamente un punto fundamental está relacionado con su salud, en especial la psicológica. Es vital ocuparse de esos aspectos ¿Cuál es el significado de “Salud Mental”? ¿Cuál es el funcionamiento óptimo de un sujeto? ¿Qué criterios son los adoptados?  


La salud mental como tema de investigación, está cobrando importancia en el ámbito médico-educativo, en la medida que se relaciona no sólo como el aspecto tradicional de enfermedad mental, sino como un estado de salud y bienestar.

A partir de que surge el concepto de salud mental, la Organización Mundial de la Salud señaló que la salud es el estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad o minusvalía, por lo que en teoría, el concepto se ha utilizado para referirse tanto a estados de salud como de enfermedad. Por un lado, se trata de romper con el principio del modelo clínico tradicional de que la salud mental es simplemente la ausencia de enfermedad y responde a la necesidad de tratar los trastornos mentales con curación, tratamiento y rehabilitación; y por otro, se intenta favorecer la vertiente positiva que define la salud mental a través de la salud, fundamentándose en que la salud es igual a algo más que ausencia de enfermedad y pugna por la prevención y la promoción.

La OMS (1992) señala que la salud mental es un constructo que implica la capacidad que tiene un individuo, para establecer relaciones positivas con otros y participar constructivamente en la modificación del ambiente, implica también la capacidad para enfrentar conflictos y desarrollar estrategias adecuadas para manejar el estrés, además de una percepción de autoeficacia, buen autoconcepto y adaptación al trabajo. 

Esta perspectiva positiva concibe la salud mental como el estado de funcionamiento óptimo del sujeto y defiende que hay que promover las cualidades de las personas y facilitar su máximo desarrollo.

Se ha demostrado que existen fortalezas humanas que actúan como amortiguadoras contra el trastorno mental y al parecer hay suficiente evidencia empírica para aseverar que determinadas características positivas actúan como barreras contra esos trastornos. De hecho, en años recientes, se han ido retomando ideas de la psicología humanista que pugna por el estudio de la parte positiva de la existencia humana, y se han aportado soportes empíricos y científicos que han dado lugar a lo que ahora se conoce como psicología positiva y se considera como una rama de la psicología que indaga los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, tales como el optimismo, la resiliencia, la tranquilidad, el bienestar, la creatividad, el buen humor, etc.

Jahoda propone un modelo de salud mental positiva basado en seis criterios generales:
a) Actitudes hacia sí mismo;
b) Crecimiento y autoactualización;
c) Integración;
d) Autonomía;
e) Percepción de la realidad; y
f) Dominio del entorno. 

El último criterio -dominio del entorno- es el que más frecuentemente se selecciona como criterio de salud mental positiva y distingue entre otras dimensiones: la adecuación en el trabajo y en las relaciones interpersonales, la habilidad para satisfacer las demandas del entorno y la resolución de problemas. 

Lluch reporta una escala para evaluar la salud mental positiva que integra 6 factores: satisfacción personal, actitud prosocial, integración, autonomía, autoactualización y habilidades de relación interpersonal; dada la naturaleza de esta investigación, este instrumento se toma de base para explorar la salud mental positiva.

Por su parte Navarro reporta un trabajo realizado en Barranquilla, cuya población son alumnos universitarios del área de salud, los resultados muestran que los estudiantes presentan indicadores de salud mental positiva, principalmente en los factores de autocontrol y habilidades de relaciones personales. 

Linares y Gutiérrez realizan una investigación en la Universidad Nacional Autónoma de México que tuvo como propósito determinar qué aspectos del trabajo promueven una mejor satisfacción laboral en profesores y cómo esos aspectos afectan su percepción de salud mental. Entre los resultados obtenidos reportan que el principal factor que incide en el nivel de salud mental de los profesores es la relación con los compañeros y el factor que incide de manera más importante sobre la salud mental deficitaria fue la naturaleza del trabajo.




Extraído de:
SÍNDROME DE BURNOUT Y SALUD MENTAL POSITIVA EN LOS DOCENTES DE POSGRADO
Adla Jaik Dipp
Roberto Villanueva Gutiérrez
Jorge Alberto Tena Flores
CIIDIR IPN, Unidad Durango


miércoles, 8 de abril de 2015

El problema del Burnout

¿Cuáles son los problemas más frecuentes en la salud mental del docente? ¿En qué consiste el síndrome de Burnout? ¿Qué incidencia tiene? ¿En qué se diferencia el estrés del burnout?  


La tarea docente evoluciona a la par de los cambios sociales. Cada vez se torna una actividad más compleja y las consecuencias de estos cambios afectan a todos los involucrados, particularmente a quienes viven cotidianamente la educación: profesores y alumnos. Si bien los estudiantes representan el foco de atención del proceso educativo, de los maestros depende en buena parte el éxito de esta empresa, pues ellos planean, dirigen y evalúan el desarrollo y desempeño de los estudiantes. 
En esta perspectiva, la salud mental del maestro se convierte en piedra angular de la educación. Cuando un docente sufre alguna enfermedad física, un efecto regular es que se ponga en reposo, fuera de la escuela, hasta que esté en condiciones deseables para regresar al aula; pero cuando sufre un problema de salud mental, sobre todo del tipo del estrés, permanece en clase, y muchas veces ni tiene conciencia de su enfermedad, pero las consecuencias se acumulan para él y los alumnos sufren por ello. La síntesis de este problema es expresada por Mouly desde 1978 en las siguientes palabras:  
Parece que algunos maestros tienen las manos tan llenas de sus propios problemas que difícilmente puede esperarse que trabajen bien en el desarrollo de sus alumnos. Solo se necesitan uno o dos en cada escuela para echar a pique el programa de higiene mental en ella. El daño hecho por unos pocos maestros que están mejor en el papel de beneficiarios que de orientadores es a menudo tan irreparable como inexcusable. 

El presente trabajo se centra en elaborar un diagnóstico del nivel de estrés que viven los docentes de diferentes niveles educativos en la ciudad de Villahermosa, Tab., identificando los grados de riesgo y buscando relaciones significativas con algunas variables sociodemográficas, para luego contrastar los hallazgos entre profesores de los diferentes niveles educativos, y así lograr una visión general del problema. En el aspecto conceptual el tema de estrés se aborda desde el constructo denominado “burnout” o sensación de “estar quemado por el trabajo”, desarrollado por Freudemberg en 1975. La evaluación se realiza por medio de la encuesta MBI-ES (Maslach Burnout Inventory Educators Survey), denominada en su versión al español.

Para Maslach y Jackson el burnout es “la experiencia de estrés individual que se incrusta en un contexto de relaciones sociales. Por lo tanto envuelve las concepciones que una persona tiene de sí misma y el concepto que los demás tienen de ella”. El modelo multidimensional de Maslach y Jackson incluye tres componentes relacionados entre sí, el estrés experimentado, la evaluación de los demás y la autoevaluación. Dicho en otras palabras, estos autores establecen que la persona que padece este síndrome, experimenta agotamiento emocional (estrés), despersonalización (evaluación de los demás) y la baja realización personal en el trabajo (autoevaluación). 
Es de suma importancia identificar la presencia de burnout en los docentes, como un principio para emprender acciones que ayuden a prevenir o corregir las consecuencias que este síndrome provoca tanto para la escuela, para el mismo docente y para la sociedad, empezando con los alumnos y los padres de familia.   

El síndrome de burnout  ha sido considerado como un mal invisible. Tan solo en la Unión Europea se asocia con el 50% de las bajas laborales. En México, a pesar de que cada vez se presta más atención a la salud mental de los trabajadores, el avance en este tipo de atenciones es casi nulo, en consideración con las consecuencias que puede acarrear dicho mal. Esto es porque el burnout  toma fuerza de otras variables biológicas, psicológicas y sociales, que lo disfrazan con algunos malestares físicos o momentos de mal humor.  

Desde el punto de vista conceptual, aunque están íntimamente relacionados, no se debe de confundir el término estrés con burnout. A diferencia de un estrés puro, el burnout siempre está asociado a sentimientos de desvalorización y fracaso. El síndrome del burnout se manifiesta bajo unos síntomas específicos psicosomáticos (cansancio, fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, malestar general, problemas de sueño, contracturas y algias óseo musculares, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, taquicardia, hipertensión, etc.); conductuales (mala comunicación, ausentismo laboral, abuso de drogas, incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, aumento de conductas violentas, trastornos en más o en menos del apetito y la ingesta, distanciamiento afectivo de los clientes y compañeros; emocionales (distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, disminución de la memoria inmediata, baja tolerancia a la frustración, sentimientos depresivos, sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima y pobre realización personal); y laborales (detrimento en la capacidad de trabajo, detrimento en la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes, frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito del trabajo y dentro de la propia familia).  
Para efectos operativos, en este estudio, el estrés es la causa principal del burnout, y es evaluado por medio de la prueba de Maslach, por lo que ambos términos identifican al estrés y se manejan indistintamente. Consideraremos la combinación de los puntajes obtenidos en cada una de las escalas de la encuesta de Maslach como indicadores del nivel de burnout, y éste a su vez como un indicador del nivel de estrés del docente. 

Los estudios más recientes han identificado que existen algunas profesiones con más tendencia al síndrome de burnout que otras. Son precisamente las profesiones que pretenden ayudar a las personas. No en vano una de las profesiones en donde se identificó fuertemente por primera vez este tipo de problema es en la médica y posteriormente en los docentes, en donde se ha visto reflejado de manera contundente. 

Maslach y Jackson (1981), desde una perspectiva psicosocial, subrayan la dimensión emocional del burnout como forma de respuesta al estrés. Pero sin llegar al punto de condenar al estrés como algo totalmente negativo, pues  finalmente todo sujeto hace constantes esfuerzos cognitivos y conductuales para manejar adecuadamente las situaciones complejas o difíciles que se le presentan, por eso no todo el estrés tiene consecuencias negativas; en todo caso, éstas se producen cuando la situación desborda la capacidad de control del sujeto. Este resultado lo denominan distrés, a diferencia del estrés positivo o eutrés, que puede ser un buen dinamizador de la actividad laboral. 

Si bien las condiciones de vida de los docentes en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, son diferentes en algunos aspectos a las que se viven en las macrociudades del país, donde se presumen mayores niveles de estrés, no deja de ser un referente importante para la comprensión de este problema. Este estudio se realiza en dos instituciones particulares que tienen una presencia reconocida en la ciudad y en las que, sumadas, participan laborando poco más de 200 maestros. 



Extraído de:
BURNOUT EN PROFESORES DE VILLAHERMOSA TABASCO: ANÁLISIS
CORRELACIONAL CON VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS Y
LABORALES
Flavio Mota Enciso
Laura Mollinedo Riveros
Alejandra Ordóñez Méndez
Iris Marlene Torres Ramírez
Universidad Autónoma de Guadalajara 

Campus Tabasco

martes, 31 de marzo de 2015

Antecedentes Internacionales sobre estudios del Síndrome de Burnout.


El síndrome de burnout está presente en ámbitos laborales, y es objeto de numerosos estudios científicos. En los siguientes párrafos, la autora reseña algunos de los estudios que tuvieron relevancia a nivel internacional.


En Barcelona, Arís realizó una investigación para explicar cómo los docentes están inmersos en una situación educativa que refleja la problemática de la sociedad actual, sus contradicciones y retos y como les puede afectar en su trabajo profesional, la muestra fue 89 profesores de educación infantil y primaria de los centros educativos de la zona del Vallés Occidental, Barcelona, este estudio nos muestra los aspectos del burnout, a cómo superar y contribuir de alguna manera a prevenirlos y afrontarlos con mayor conocimiento de causa. Para esta investigación aplica el instrumento de medida Maslach Burnout Inventory MBI obteniendo en los resultados de su investigación un perfil de burnout con niveles moderados o medios en la muestra de docentes analizados. A su vez, se detectan algunos aspectos que pueden resultar indicadores de aviso o alerta, comprobado la existencia de un porcentaje elevado de docentes a los que podrían considerar susceptibles a padecer burnout.

Aldrete, Pando, Aranda & Balcázar este estudio tuvo como propósito identificar la prevalencia del Síndrome de burnout en profesores de Educación Primaria de la Zona de Metropolitana de Guadalajara relacionándola con las actividades del día a día de los docentes, la muestra fue 25 escuelas seleccionadas aleatoriamente donde se estudiaron a 301 maestros, fue un estudio observacional, transversal y descriptivo, se utilizó un cuestionario auto aplicado que contenía las variables de interés y la Escala de Maslach Burnout Inventory. Los resultados demostraron la existencia del Burnout en los profesores que presentaban niveles altos de agotamiento emocional (25.9%), baja realización en su trabajo (21.6%) y altos niveles de despersonalización (5.6%) solo un 20.6 % no presentaban alteración en las áreas que evalúa la escala de Maslach, asimismo se evidenció que un 80% de maestros demostraban el síndrome de quemarse por el trabajo y este no se relacionaba con las actividades propias de su actividad profesional.

Gómez, Rodríguez, Padilla & Avellana estudiaron el síndrome de agotamiento profesional (SAP) o “burnout”, para determinar la prevalencia y las características asociadas al SAP en tres colegios públicos de Bogotá. Se realizó un diseño de corte transversal, tipo encuesta. Se evaluaron a 367 docentes mediante el inventario de Maslach Burnout Inventory para agotamiento profesional y un cuestionario diseñado para evaluar factores socio demográfico, personal y laboral. Según los resultados encontrados, el SAP tiene una prevalencia de 15.4% para los docentes y que podría aumentar a 29.7% si se tiene en cuenta que dos de los tres dominios del SAP están por encima del percentil 30. Un 25.3% de los docentes presentó cansancio emocional alto. La prevalencia de SAP fue menor en docentes mayores de 55 años, con 21 a 30 años de experiencia; en aquellos que solamente trabajaban una jornada, y en los que tenían cargos directivos, fue menos frecuente en docentes casados y en aquellos que tenían más hijos.

En Guadalajara México, Galván, Aldrete, Preciado & Medina realizaron un estudio cuyo propósito fue identificar la relación entre los factores psicosociales laborales y el síndrome de burnout en docentes del nivel preescolar de una zona escolar de Guadalajara, éste fue un estudio transversal, analítico, cuya muestra fue de 55 maestras del nivel preescolar, el Maslach Burnout Inventory (MBI) fue uno de los instrumentos que utilizaron. Los resultados que encontraron fue que el 88% de profesoras evidenciaban alguna dimensión de la escala de Maslach, el 38% presentaba estar dentro de la dimensión de agotamiento emocional, 20% dentro de despersonalización y un 80% dentro de la dimensión de baja realización personal.



Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO



lunes, 23 de marzo de 2015

Instrumentos de medida del burnout


¿Estamos afectados por el burnout? ¿En qué medida? Estas preguntas son importantes, y no sólo en un marco investigativo. Es necesario que existan instrumentos que sean válidos, o sea que midan lo que se pretenden, y confiables. El más importante en el contexto del burnout es el MBI, que es explicado en esta publicación, y tenemos un enlace que nos permite su aplicación en línea en http://www.alfinal.com/Salud/burningtest.php




Un planteamiento absolutamente necesario en la investigación acerca de un determinado constructo es la posibilidad de encontrar un instrumento de medida que empíricamente nos ayude a describir los diferentes aspectos conceptuales asociados. El burnout no es ajeno a esta premisa e, incluso, dada su dificultad de comprensión muestra una mayor necesidad de un instrumento de medición válido y fiable. En este sentido, han sido varios los intentos por desarrollar inventarios que evalúen los aspectos relacionados con el síndrome, dándose la circunstancia de que a veces la definición de la que parten los autores conducen a la construcción del instrumento, mientras que en otras ocasiones el proceso es a la inversa, lo que conlleva interpretaciones muy diversas acerca de cada uno de ellos. En unos casos se percibe conceptualmente el síndrome y los items se elaboran de acuerdo a esta concepción; mientras que en otros, los autores, habiendo creado determinados ítems que se suponen miden la sensación de estar quemado, dotan de significado la definición que aparece como consecuencia del comportamiento de estos ítems.

Otro planteamiento relevante en cuanto a la construcción de un instrumento es que pueda ser utilizado en diversos contextos laborales e, idealmente, en países diferentes, con lo que la riqueza de las conclusiones de cada instrumento mejora considerablemente. Estos aspectos los cumple sobradamente el Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson (1981) que ha sido ampliamente utilizado, hasta el punto de que el resto de instrumentos apenas han tenido un desarrollo significativo en la literatura científica. Es fácil comprender que la mayor parte de este apartado se centrará en el MBI dado su gran desarrollo, no olvidando algunos otros instrumentos que son destacados por su relevancia en cuanto al desarrollo de la construcción del constructo

Instrumentos para la medida del burnout
Para la revisión que efectuamos en cada uno de los instrumentos nos hemos centrado en aquellos trabajos que aportan datos esclarecedores sobre las distintas propiedades psicométricas de los mismos: fiabilidad, validez o análisis factoriales, principalmente. En la Tabla siguiente se recoge el listado de instrumentos de medida del burnout que hemos considerado, no siendo completo pero sí descriptivo de cuál es la situación actual acerca de la medición del síndrome.

Instrumentos de medida del burnout
INSTRUMENTO DE MEDIDA        AUTORES
Staff Burnout Scale   Jones (1980)
Indicadores del Burnout        Gillespie (1980)
Emener-Luck Burnout Scale             Emener y Luck (1980)
Tedium Measure (Burnout Measure)           Pines, Aronson y Kafry (1981)
Maslach Burnout Inventory   Maslach y Jackson (1981)
Burnout Scale            Kremer y Hofman (1985)
Teacher Burnout Scale          Seidman y Zager (1986)
Energy Depletion Index         Garden (1987)
Mattews Burnout Scale for Employees        Mattews (1990)
Efectos Psiquícos del Burnout          García Izquierdo (1990)
Escala de Variables Predictoras del Burnout           Aveni y Albani (1992)
Cuestionario de Burnout del Profesorado    Moreno y Oliver (1993)
Holland Burnout Assessment Survey           Holland y Michael (1993
Rome Burnout Inventory       Venturi, Dell´Erba y Rizzo (1994)
Escala de Burnout de Directores de Colegios          Friedman (1995)

Maslach Burnout Inventory.
El Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson (1981) es un inventario de 22 items, en los que se plantea al sujeto una serie de enunciados sobre sus sentimientos y pensamientos en relación a diversos aspectos de su interacción continua con el trabajo y su desempeño habitual. El sujeto ha de contestar a cada enunciado a partir de la pregunta ¿con qué frecuencia siente usted esto?, mediante una escala tipo Likert de siete opciones, desde nunca a diariamente. En la versión original era preciso que cumplimentar dos veces el inventario, ya que al individuo se le hacía una segunda pregunta (¿con qué intensidad siente usted esto?), puesto que el instrumento medía la frecuencia e intensidad del burnout; sin embargo, en la versión de 1986 no se presenta la pregunta acerca de la intensidad, porque las autoras consideran que no habían encontrado correlaciones altas entre ambas dimensiones de evaluación, mientras que la frecuencia sí se mantiene porque es similar al formato utilizado en otras medidas tipo autoinforme, de actitudes y sentimientos.

El inventario se divide en tres subescalas, cada una de las cuales mide las tres dimensiones que se suponen configuran el constructo burnout: Agotamiento Emocional (9 ítems), Despersonalización (5 ítems) y Reducida Realización Personal (8 items), y de cada una de estas escalas se obtiene una puntuación baja, media o alta (que coincide con los tres tercios en los que se distribuye la población normativa) que permite caracterizar la mayor o menor frecuencia de burnout. Además, las autoras ofrecen las diversas puntuaciones de corte para cada una de las profesiones evaluadas: profesores, asistentes sociales, médicos, profesionales de salud mental, y del grupo "otras profesiones".

Normalmente las puntuaciones del MBI se correlacionan con informaciones obtenidas con otros instrumentos acerca de datos demográficos, características del trabajo, realización en el trabajo, personalidad, evaluación de actitudes, información sobre la salud, etc..., como de hecho se suelen plantear en las diversas investigaciones desarrolladas sobre el estudio de este inventario. El desarrollo del instrumento duró ocho años en los que se fue perfilando el definitivo. Así, una prueba preliminar a 605 sujetos de diferentes profesiones estaba compuesta por 47 items; los correspondientes análisis estadísticos redujeron el inventario en 25, quedándose en los 22 items definitivos tras pasarlo a una segunda muestra de 1025 personas, también de diversas profesiones; en la versión definitiva se utilizaron un total de 11067 sujetos.

Por lo que se refiere a la fiabilidad del MBI, Maslach y Jackson (1981) citan los siguientes índices a: 0.87 para la escala Agotamiento Emocional, 0.76 para la de Reducida Realización Personal y 0.73 para la de Despersonalización. Posteriormente, Maslach y Jackson (1986) hallan unos índices de 0.90 para la de Agotamiento Emocional, 0.71 para Reducida Realización Personal y 0.79 para Despersonalización. Por lo que se refiere a la consistencia interna para todos los ítems, en 1981 encuentra un índice de 0.76, pasando a 0.80 en la versión de 1986.

En cuanto a la validez convergente, y apoyándose en otros trabajos anteriores, las autoras indican que las puntuaciones obtenidas en el MBI correlacionan positivamente con:
-Las evaluaciones que sobre la conducta del trabajador hacen las personas que lo conocen (Maslach, 1976).
-La presencia de ciertas características del trabajo que contribuyen a experimentar burnout (Maslach, 1978).
-Las medidas de varias hipótesis de resultados planteadas en relación al comportamiento del instrumento (Maslach y Jackson, 1979).

La validez discriminante queda demostrada en tanto que las autoras presentan evidencias de bajas correlaciones entre las escalas del MBI y otros constructos como la satisfacción laboral, que fundamentan dicha validez. Arthur (1990) también plantea la aceptable validez discriminante, aspecto que anteriormente Meier (1983) ya había concluido en el sentido de que el inventario cumplía los criterios tanto de validez convergente como discriminante. Así mismo Gould y Michael (1985) habían obtenido una adecuada validez convergente del instrumento; siempre en relación a los constructos satisfacción y burnout.

A partir de la creación del MBI se ha generado una amplia línea de investigación acerca del instrumento, no sólo para contrastar las diversas propiedades psicométricas, sino sobre todo para confirmar o no la existencia de las tres dimensiones que determinan la existencia de las tres escalas que componen el inventario, tanto en lo referente a las diversas profesiones (asistentes sociales, enfermeras, médicos, policías, profesores, etc...), como en relación a estudios transculturales (Estados Unidos de América, Canadá, Japón, Alemania, España, Italia, Nueva Zelanda, etc...). Así, Burke y Richardsen (1991) plantean que si bien las características del instrumento, en cuanto a fiabilidad y validez, son adecuadas, no es tan clara la existencia de los tres factores "puros" que defienden las autoras, aunque no discuten que actualmente el MBI se presenta como el mejor instrumento de medida. De hecho, los anteriores autores se hacen eco de la polémica existente entre los que defienden la tridimensionalidad del síndrome recogida en el inventario, los que cuestionan alguna de las dimensiones (especialmente despersonalización), así como los que obtienen más de tres factores, y que vamos a ver en lo que sigue.


Autor
TESIS SOBRE EL BURNOUT
Por: Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz

Sobre
Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz
- Profesor de la Universidad de Murcia (Facultad de Psicolog ía), desde 1994
- Master en RRHH por el Centro de Estudios Financieros (Madrid), desde 1992
- Doctor en Psicología por la Universidad de Murcia en 1999
- Profesor de la Escuela de Policías de la Región de Murcia desde 1999
- Jefe de Formación y Proyectos de Algama Desarrollo Empresarial (Grupo Picking Pack) desde 1997
- Autor de diferentes libros, artículos y participaciones en Congresos nacionales e internacionales.


Nota de la edición del blog:
Por razones de lectura del blog, he reducido a su mínima expresión este importante trabajo, si desean leerlo en forma completa, pueden colocarlo en Google (título y autor), y obtendrán 4 archivos pdf, o bien mandarme un mensaje a achristin@gmail.com, y con gusto se los enviaré.

lunes, 16 de marzo de 2015

Variables predictoras de burnout del contexto organizacional.


Las variables que anteceden al burnout son del tipo intrapersonal, ambiental u organizacional, como lo reconoce la teoría, en esta publicación el autor explica las de origen organizacional, y como este blog está orientado a la docencia, no debemos pensar en un “cliente”, sino en la comunidad escolar.


Negativa dinámica del trabajo. Que es fruto de interacciones mal conducidas con compañeros o supervisores, de planteamientos directivos descendentes poco claros, de un mal establecimiento de los roles a desempañar, etc...). Ensiedell y Tully (1981); Usprung (1986) plantean que este tipo de dinámica predispone al burnout.

Inadecuación profesional. Ayuso y López (1993) indican como una de las posibles causas del burnout esta inadecuación (no adaptarse el perfil profesional y personal del individuo al perfil del puesto de trabajo que desempeña), no tanto por sí mismo como por el hecho de tener que seguir trabajando en un puesto con el que objetivamente no est á adecuado profesionalmente. Esta variable estaría relacionada con la identidad profesional que indican Kremer y Hofman (1985).

Exigencias del trabajo. Referidas a las exigencias del trabajo que sobrepasan las racionalmente aceptables, y que suelen ir acompañadas de exceso de tareas que no son agradables. A más exigencias y por tanto mayor responsabilidad en sus actuaciones habituales, mayor probabilidad de aparición del síndrome, sobre todo si estas exigencias van acompañadas de falta de tiempo.

Realización en el trabajo. Conforme la realización en el trabajo es menor, Garden (1987) plantea la existencia de mayor grado de burnout. En este contexto, la realización en el trabajo se entiende como realización real que es valorada mediante métodos objetivos y percepción de la realización que entra dentro de la subjetividad del trabajador.

Interacción trabajador -cliente. Ursprung (1986); Burke y Richardsen (1991) señalan que en tanto que dicha interacción da lugar a fricciones y conflictos cotidianos, aparece como una variable predictora del burnout.

Conflicto y ambigüedad de rol. La ambigüedad de rol tiene más relación con la incontrolabilidad de ese rol que el trabajador desempeña, y con la necesidad de conocer mejor cuáles son sus funciones en el puesto de trabajo. El conflicto de rol está relacionado con el conflicto existente entre lo que el trabajador espera del desempeño de su puesto de trabajo y lo que los otros (compañeros y supervisores) esperan que desempeñe. Lógicamente, a mayor ambigüedad y/o conflicto de rol mayor probabilidad de aparecer burnout diversos investigadores señalan que la falta de claridad de rol provoca un impacto significativo en la dimensión reducida realización personal.

Participación en la toma de decisiones. Esta participación condiciona aspectos tales como seguridad personal, responsabilidad, realización personal, ya que permite al individuo tomar decisiones que van a tener una repercusión en el trabajo. Leiter (1989b); Burke y Richardsen (1991) plantean que, a menor posibilidad de tomar decisiones, mayor probabilidad de padecer burnout.

Recompensas. Investigadores entienden que la falta de recompensas (tanto las económicas como las sociales, consecuentes a un trabajo bien realizado, o a una trayectoria profesional relevante) predicen la aparición del burnout.

Apoyo organizacional. Entendido como apoyo recibido en la dinámica propia del trabajo por parte de los supervisores y/o compañeros. A menor apoyo mayor predicción de burnout, también mantiene este planteamiento, pero señala que se da más en los hombres que en las mujeres. Lee y Ashforth (1993b) señalan que lo que provoca fundamentalmente la falta de apoyo organizacional es el agotamiento emocional. Firth et el (1987) indican la falta de empatía por parte de quienes pueden ofrecer apoyo como una variable predictora del burnout.

Expectativas en el trabajo. Tienen que ver con el hecho de que se cumplan en el trabajo aquellas metas que la persona se forjó hacia él, que exista el éxito constatable que el individuo persigue. Conforme disminuye la probabilidad de que se cumplan las expectativas, mayor es la opción de que aparezca el síndrome. Las expectativas están íntimamente relacionadas con la valoración que el trabajador hace de los problemas que se presentan en su contexto laboral. En este sentido Merín, Cano y Miguel han comprobado que aquellos individuos que valoran más negativamente las situaciones problemáticas del trabajo, presentan una mayor predisposición al agotamiento emocional.

Relaciones con los compañeros. Dichas relaciones son decisivas en la dinámica que se genera y, por tanto, en cuanto al clima laboral resultante. Sandoval plantea que cuanto más aversivo es este clima, más probabilidad hay de que aparezca burnout. Sarros  precisa que esto ocurrirá, pero principalmente con la dimensión despersonalización.

Rigidez organizacional. Esta rigidez se da en aquellas organizaciones excesivamente normativas en las que prácticamente todo está previamente definido, y las posibilidades de improvisar o de tomar decisiones están muy restringidas. En este tipo de organizaciones es más frecuente el burnout.

Estresores económicos. Según Wade, Cooley y Savicki cuando existe inseguridad económica (contrato inestable, ausencia del mismo, insuficiencia económica, previsiones negativas sobre el futuro del puesto de trabajo, etc...) aumenta la vulnerabilidad al burnout.

Satisfacción laboral. La satisfacción laboral está provocada por los diversos componentes del trabajo, e influyen en el individuo que lo desempeña. Ursprung (1986) entienden que cuando esta satisfacción no se encuentra en el trabajo aparece el sndrome.

Adicción al trabajo. El término se ha aplicado a aquellos individuos que presentan una absoluta dedicación al trabajo, por encima de otras actividades familiares o personales. Nagy y Davis (1985) describieron a estas personas como más propensas a padecer burnout.

Desafío en el trabajo. Se refiere a la circunstancia que a veces se da en los trabajadores, dentro del contexto laboral, de tener que estar continuamente demostrando su capacidad para desarrollar adecuadamente el desempeño laboral. Según Sarros (1989) a más desafío más burnout, en concreto, mayor despersonalización y menor realización personal.


Autonomía en el trabajo. La autonomía en el trabajo es la libertad de acción, dentro de unas normas establecidas por la organización, de que dispone el individuo para desarrollar adecuadamente su trabajo. Lee y Ashforth señalan que a menor autonomía más burnout, especialmente la dimensión de agotamiento emocional.

Compromiso con el trabajo. Según Marshall y Kasman cuando un trabajador puede comprometerse con su trabajo y con la organización que lo representa, dedicando sus esfuerzos e ilusiones para lograr un aumento de su realización laboral, existe menos posibilidades de que aparezca el síndrome. Niveles altos de burnout podrían, por tanto, estar asociados con un bajo compromiso en la ocupación.


Autor
TESIS SOBRE EL BURNOUT
Por: Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz

Sobre
Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz
- Profesor de la Universidad de Murcia (Facultad de Psicolog ía), desde 1994
- Master en RRHH por el Centro de Estudios Financieros (Madrid), desde 1992
- Doctor en Psicología por la Universidad de Murcia en 1999
- Profesor de la Escuela de Policías de la Región de Murcia desde 1999
- Jefe de Formación y Proyectos de Algama Desarrollo Empresarial (Grupo Picking Pack) desde 1997
- Autor de diferentes libros, artículos y participaciones en Congresos nacionales e internacionales.



Nota de la edición del blog:
Por razones de lectura del blog, he reducido a su mínima expresión este importante trabajo, si desean leerlo en forma completa, pueden colocarlo en Google (título y autor), y obtendrán 4 archivos pdf, o bien mandarme un mensaje a achristin@gmail.com, y con gusto se los enviaré.

lunes, 9 de marzo de 2015

Evolución del concepto de Síndrome de burnout.


Si bien el Síndrome de Burnout tiene presencia activa en muchos ámbitos laborales, tiene una corta vida como preocupación en las ciencias. En estos párrafos, la autora hace un pantallazo sobre cómo fue considerado en estas últimas décadas.

El término de burnout; fue utilizado por primera vez por el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberger en los años 70, quien en su trabajo en una clínica de New York, observó a los voluntarios que atendían a toxicómanos, y cómo éstos, presentaban en forma progresiva, pérdida de la energía, síntomas de ansiedad y depresión, así como también agresividad por sus pacientes y desmotivación en su trabajo. Freunderberger describe al burnout como un agotamiento físico y psicológico que presentan los trabajadores.

En 1980, los autores Jerry Edelwich y Archie Brodsky, definen al burnout como un proceso de desilusión o de desencanto hacia la actividad laboral, y para explicar ese proceso elaboran un modelo de cuatro fases: idealismo y entusiasmo, estancamiento, apatía y distanciamiento.

En la década de los años 80 las psicólogas Christina Maslach y Susan Jackson, consideraron al burnout como una respuesta al estrés laboral crónico , integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja (actitudes de despersonalización) y hacia el rol profesional (falta de realización profesional en el trabajo) así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado, creando el cuestionario Maslach Burnout Inventory (MBI), instrumento utilizado para medir el nivel de burnout en las personas. Maslach estableció la conceptualización del burnout como una respuesta al estrés laboral crónico que se manifiesta en aquellas profesiones de servicios, caracterizadas por una atención intensa y prolongada a personas que están en una situación de necesidad o dependencia.

En sus inicios el burnout se entendía como un estado, actualmente se construye conceptualmente como un proceso en el que se incluyen las tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal en el trabajo, que puede desarrollarse en aquellas personas cuyo objeto de trabajo son personas en cualquier tipo de actividad.

El término de síndrome de burnout ha ido evolucionando a través de los años, conociéndosele también como: síndrome de quemarse por el trabajo, síndrome de estar quemado en el trabajo, síndrome de quemarse en el trabajo, síndrome de estar quemado, síndrome del quemado, estos términos hacen referencia a la denominación en castellano y también al término original anglosajón. Otro grupo considera denominar a este término considerando la patología, en lugar de su traducción, como desgaste psicológico por el trabajo, desgaste ocupacional, desgaste profesional, agotamiento profesional, síndrome del cansancio emocional. Existe un tercer grupo que lo determina como un sinónimo de estrés laboral, considerando las siguientes denominaciones: estrés crónico laboral asistencial, estrés laboral asistencial, estrés profesional, estrés laboral.

El síndrome de burnout podría presentarse en profesores que tienen trato directo con los alumnos, compañeros de trabajo, padres de familia, a esto se suma las bajas remuneraciones y el sistema educativo cambiante presentándose en los maestros síntomas como el cansancio emocional, despersonalización, no sintiéndose satisfechos en sus trabajos y por ende la falta de estímulo para capacitarse.

El Sahili & Kornhauser en investigaciones recientes señala:
El síndrome del burnout es un estrés prolongado que viven quienes trabajan directamente con personas y donde esfuerzos hechos no se ven compensados suficiente. Quienes son más propensos a sentir estos síntomas son los docentes, policías, terapeutas, enfermeras, etc.


Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO

jueves, 26 de febrero de 2015

Perspectivas en el estudio del Burnout


El Burnout se encuentra presente en numerosos ámbitos laborales, en especial en las áreas de servicio, como la Docencia ¿Cómo se preocupa la ciencia en abordarlo? ¿Desde qué ámbitos se manifiestan los estudios?

Perspectivas en el estudio del Burnout
Clínica.
La corriente clínica está presente en el enfoque de Freudenberger en los años 70, quien sostiene que el burnout es un estado de agotamiento que surge como resultado del trabajo sumamente intenso y de la falta de preocupación por las propias necesidades. Freudenberger señala al burnout como la consecuencia de un deseo desmesurado por ayudar a otros, el cual hace que el trabajador se esfuerce cada vez más.

Freudenberger define al burnout como un estado de agotamiento emocional, físico y psicológico, donde la persona presenta un desgaste producido por el impacto negativo, acumulativo, trayendo como consecuencia un aislamiento emocional de las ocupaciones. Deduciéndose en una respuesta al estrés laboral crónico, que conlleva a actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional; así como a la vivencia de sentirse emocionalmente agotado. Según esta definición de burnout es que existen discrepancias sobre las personas que son más propensas a manifestarlo; por un lado, se sostiene que suele afectar a personas con gran intervención, es decir profesionales que brindan algún tipo de atención o servicio ya sea social, educativo o sanitario a otras personas, como médicos, enfermeras, abogados, policías y maestros. Existe otro grupo de personas que, pueden experimentar el burnout , y son todas las que trabajan en organizaciones de ayuda.

Psicosocial.
Esta perspectiva considera que el burnout se desarrolla a causa de la interacción de las características del entorno social y del orden personal Maslach & Jackson dieron énfasis a este enfoque tratando de orientar su investigación hacia la identificación de las condiciones ambientales de trabajo que conducen al burnout. Se interesaron en investigar la forma en que el estrés relacionado con el rol laboral puede llevar a una persona a experimentar fatiga mental, a dar un trato “mecanizado” a los clientes y auto percibir disminuida su habilidad para lograr éxito en el trabajo.

Considerando a Maslach & Jackson podemos entender cómo es el progreso del burnout en el individuo, los síntomas que se van presentando van pasando por una secuencia de etapas o fases, con señales diferentes; este proceso puede ser reversible utilizando estrategias de afrontamiento que permitan administrar las situaciones de estrés laboral crónico, sino fuera así podría progresar la situación hasta conllevarlo al abandono del trabajo, incluso hasta el de la profesión y en este contexto el individuo necesita de la ayuda de un profesional especializado para su atención. Para el diagnóstico de esta perspectiva se hace uso del MBI que de acuerdo a las investigaciones realizadas es el más usado por su coherencia con la teoría presentada.

Gil-Monte señala que a partir de la elaboración del Maslach Burnout Inventory - Human Services Survey  describe al síndrome como un proceso que se inicia con la aparición de agotamiento emocional, trabajo, otros autores mencionan al burnout como un proceso de desilusión y desencanto hacia la actividad laboral y ésta se va dando en cuatro fases de forma progresiva: entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía.

El síndrome de burnout también se considera como un proceso donde el individuo pasa de una fase de desorientación a una inestabilidad emocional, sentimiento de culpa, soledad y tristeza, solicitud de ayuda y restablecimiento del equilibrio inicial con el que empezó la profesión.

Organizacional.
Goleman & Cherniss se interesa en investigar como las organizaciones y sus ambientes socioculturales afectan la respuesta de una persona al trabajo. A diferencia de Maslach, sostuvo que el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución de los logros personales son tres mecanismos para afrontar el trabajo estresante, frustrante o monótono.

La perspectiva organizacional considera que se produce el burnout cuando dentro de una organización profesional existen las siguientes condiciones: deterioro en el clima laboral, autonomía en el trabajo, ambigüedad del rol ,negativa dinámica del trabajo, condición laboral, cantidad de horas de trabajo, escasa capacitación, censura en el trabajo, insuficiente comunicación entre los equipos de trabajadores, condiciones laborales deficientes, presión en el desarrollo de las actividades y burocracia en la dirección, entre otros.

Además considera el análisis de las causas del burnout en la organización profesional y como un síndrome propio de algunos grupos de profesionales determinados: doctores, médicos, asistentes sociales, profesores y otros.

Socio Histórico.
Vandenberghe & Huberman enfatizó el impacto de la sociedad en el desarrollo del burnout y no el efecto individual o de la organización. También señala que cuando las condiciones sociales no conducen a una preocupación por los otros, es difícil mantener un compromiso con trabajos relacionados al servicio social.

Se considera en esta perspectiva histórica a los cambios sociales a los que están sometidos los profesionales que trabajan con personas, los cuales propician el distanciamiento entre las relaciones de servicio y la realidad social.




Extraído de:
NIVELES DEL SINDROME DE BURNOUT EN PROFESORAS DE EDUCACION INICIAL SECTOR CALLAO
Tesis para optar el grado académico de Maestro en Educación
Mención en Psicopedagogía de la Infancia
BACHILLER  ROSA GLADYS SOTO CARRILLO
BACHILLER NORKA ROSARIO VALDIVIA ESCOBEDO

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