lunes, 6 de julio de 2009

CRISIS, FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL DOCENTE.

Si no sabes a dónde vas, todos los caminos te conducirán allí”.
Lewis Carrol


INTRODUCCIÓN.
Una de las aparentes contradicciones a las que asistimos en el ámbito de la crisis de la educación, radica en que a pesar de que ningún Sistema Educativo anterior había aceptado retos tan complejos como el actual con ningún Sistema Educativo anterior se había manifestado tan alto grado de descontento, en el profesorado y en la población en general.

Aquel objetivo de plena escolarización, escuela para todos, que a mediados del siglo XX aún era considerado utópico, fue logrado ya en los años setenta, y los nuevos retos educativos han querido dirigirse más que a la cantidad, a la calidad de la educación. Y con objeto de mejorar la calidad de la educación, nuestra sociedad optó por un modelo de escuela, comprensiva e integradora de las diferencias, que ha modificado sustancialmente el escenario educativo. Nunca hasta ahora los docentes habían estado sometidos a demandas tan complejas, intensas y, frecuentemente, tan contradictorias.

Las nuevas demandas exigen al profesorado la atención a la diversidad de intereses y capacidades del alumnado en un modelo educativo -común para todos- en el que cada alumno/a desarrolle al máximo sus potencialidades, afrontando el desarrollo de capacidades y la educación en valores de su alumnado con unos recursos y una formación significativamente más limitados que los empleados en otros contextos, incluso para la difusión de contravalores.

El profesorado que no cuente con recursos personales y profesionales para asumir exitosamente estas demandas, que no haya modificado el escenario de su actuación diaria mostrará el estupor propio de quien permanece descontextualizado, el estupor de quien percibe que –ineludiblemente- debe representar Macbeth en un escenario muy bien preparado para representar Otelo.

¿Cómo repercute esto en la persona del docente? El profesorado que no cuente con recursos personales y profesionales para asumir exitosamente estas demandas, cada día también ha de interactuar con el alumnado, y ha de hacerlo en este nuevo escenario de transición en el que necesariamente debe afrontar las demandas sin los recursos adecuados para lograr el éxito. Ese proceso cotidiano generará tensiones, repercutiendo negativamente en las posibilidades de éxito profesional con el alumnado, así como en su propia satisfacción, en su autoestima, en su motivación y su esfuerzo, en sus deseos de implicarse en el ejercicio profesional... y en su equilibrio como persona.

Hoy la demanda es mayor y más compleja. ¿Hemos adquirido los docentes las capacidades y los recursos necesarios para afrontarla?. Y si no los hemos adquirido, ¿qué consecuencias cabe esperar?.

DATOS Y CONCEPTOS DE REFERENCIA
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) viene ofreciendo informes desde 1983, que muestran como los índices de bajas laborales por causa psíquica o psicosomática aumenta rápidamente entre los colectivos docentes. (OIT. 1983)

Pero Era ya en los años setenta cuando A. Hargreaves, considerado como uno de los más relevantes sociólogos de la educación, en un artículo titulado “Lo que la enseñanza hace a los profesores”, se refería a la enfermedad profesional de la enseñanza, con su agotamiento mental y emocional progresivo, la apatía clínica del profesor gastado, la alienación y la retirada personal de estrategias de defensa… atribuibles al enfrentamiento diario y personal del profesor en sus tareas, contando con medios y habilidades claramente deficitarios.

En la década de los ochenta se mostró claramente cómo el problema no se ceñía a un ámbito geográfico restringido: Desde principios de los ochenta la Dirección de los Servicios de Salud Mental franceses destacaba, en los docentes, los aspectos tensionales, ansiosos o de fatiga, especialmente la frustración y la depresión con manifestaciones de apatía, desinterés, dificultad de concentración, desvalorización personal, desesperanza… junto al insomnio y la ansiedad. Los problemas mentales en los docentes se valoraban ya a finales de los setenta con una incidencia tres veces mayor que en la población general, por lo que se desarrolló un programa, la Escuela Azul, “para recuperar a los enseñantes franceses con trastornos mentales”, merced a un convenio entre la Mutua General y el Ministerio de Educación. (El País, 7.3.89 Entrevista al Director de los Servicios de Salud Mental) Datos referentes a los EE.UU. de América referían que un tercio de los docentes que abandonaban la enseñanza lo hacía por trastornos mentales.

Del mismo modo en Gran Bretaña numerosas investigaciones vienen aportando datos similares acerca de la crisis de la enseñanza y la conflictividad en el profesorado.
En general, en Europa, los informes de la OCDE acerca del profesorado (Fernández, J.A. 1993) y la enseñanza indican: En España, los Servicios de Inspección Médica en Educación aportan insistentemente datos epidemiológicos que muestran el incremento alarmante de la conflictividad, demandando intervenciones correctoras desde la prevención primaria y secundaria, que redunden en la atención adecuada a la salud del profesor, a la calidad de la enseñanza y al ahorro en el capítulo de gastos por sustituciones de docentes en baja laboral.

En nuestro ámbito cabe destacar la investigación desarrollada

  • Que la enseñanza está dejando de ser atractiva para las nuevas generaciones.
  • Que el número de profesores tiende a reducir su incremento (en Gran Bretaña, para poder cubrir las plantillas, han recurrido repetidas veces a importar profesores de otros países) y que el cuerpo de enseñantes se hace más viejo y está cada vez más femineizado.
  • Que el profesorado es presa de un malestar indefinido, que podría ser causado por los actuales referentes de legitimidad social y por sus condiciones de trabajo…
  • Que los profesores sufren una crisis de identidad, relacionada con la falta de consenso social sobre las funciones de la escuela y el rol docente.. en el contexto valenciano ya desde 1985, que a partir de los datos epidemiológicos y explicativos proponía estrategias de intervención desde la prevención primaria, formando al profesorado en habilidades personales y profesionales de afrontamiento y resolución de conflictos

El problema es común: los diversos trabajos consultados procedentes de investigaciones desarrolladas en nuestro entorno son coincidentes con la investigación valenciana, tanto en los factores causales como en las manifestaciones del conflicto, en los efectos causados sobre el profesorado y sobre el sistema educativo y el modelo de intervenciones para aproximar una solución al problema.

En síntesis, estas investigaciones suelen hacer una referencia a datos epidemiológicos y identificando factores o fuentes de estrés en el ejercicio de la enseñanza, y algunos incluyen un análisis de factores sociológicos. Consecuentemente recomiendan actuaciones que comprenden desde la selección previa del profesorado y su evaluación periódica hasta el entrenamiento sistemático en estrategias de afrontamiento del estrés y resolución de problemas, o la formación en habilidades sociales que vehiculice la eficacia de sus intervenciones educativas. Otros trabajos se centran en aspectos muy relevantes de la persona del docente, como son las variables cognitivas que inciden en el comportamiento del profesorado.

Estos trabajos coinciden en que la resolución de los problemas pasa indispensablemente por el perfeccionamiento de la función docente y de los instrumentos pedagógicos utilizados en el proceso de enseñanza aprendizaje, posición que hasta ahora tenía un marcado carácter pedagógico, pero que es reforzada tanto desde la psicología evolutiva o de la clínica como desde la psicología del trabajo y de las organizaciones.



Autor: Luis Gómez Pérez
García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

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