viernes, 4 de julio de 2008

Sufrimiento docente

Muy Interesante el artículo publicado en Clarín Blogs (Padre Madre, Tutor o Encargado), por Aurora Koch

Está solo y espera
El video, filmado con el celular por un alumno en una clase de una escuela de Caballito, pone en el tapete un tema recurrente: la relación docente-alumno y su dinámica, que es afectada por su circularidad. El docente se siente exigido más allá de lo pedagógico.

A veces la situación escolar puede generar angustia en los docentes y también en los alumnos, que suele manifestar su rechazo más abiertamente. Sin embargo, el malestar de los docentes suele presentarse de manera diferente: a través de ausencias y de licencias por enfermedad, que son breves al comienzo pero que luego se prolongan en el tiempo. Esto da cuenta de que la angustia en los docentes, muchas veces, hace eco en el cuerpo, a través de diversos síntomas.

Superados por la realidad social, se sienten incapaces de lidiar y de llevar adelante su labor como docente. Es el trato directo con los alumnos lo que les resulta difícil afrontar: cuando se encuentran con algunos niños que no tienen límites o con adolescentes desbocados, burlones y agresivos que interfieren permanentemente en el dictado de la clase.

Muy pocos maestros se animan a reconocer que dar clase se les hace intolerable. Sienten que tienen muchas responsabilidades y demasiados frentes que atender para los que no se sienten preparados, ya que fueron formados para enseñar, para transmitir conocimientos y la realidad actual sobrepasa sus funciones. Consideran que el sufrimiento es producido por el sistema, autoridades, directivos y supervisores. Además, por los alumnos y los padres de estos.

Pero la causa de la angustia, tal vez, sea más lejana. Se sienten exigidos por múltiples demandas: ser un buen docente, no perder prestigio, estar a la altura de sus expectativas y otros mandatos de los cuales no son conscientes. Viven estas situaciones con presión y como agresiones, sobre todo cuando van acompañadas de reproches de los directivos, de los padres, de la burlas de los alumnos, o cuando estos no aprenden y fracasan.Frente a las conductas desajustadas de los alumnos, los docentes consideran que no poseen estrategias para enfrentarlas. Además, el desconocimiento de la situación de los niños implica no poder operar adecuadamente.

Son responsables de su quehacer y viven con culpa cuando sienten que no han cumplido con su misión, fuertemente influida por una concepción de vocación e ideales. Entienden que están solos y con frecuencia tienen que resolver aspectos más globales de la tarea educativa sin la ayuda de los colegas y de las autoridades.

El docente se siente solo y el alumno también.


Para hacer algún comentario o leer los insertados ir a : http://weblogs.clarin.com/educacion/archives/2008/07/esta_solo_y_espera.html#more

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