sábado, 2 de junio de 2012

Salud mental en la escuela

A medida que se produce un avance tecnológico, y se mejora la capacidad productiva ¿Se produce en paralelo un progreso en las relaciones humanas? ¿O todo se vuelve más complicado? Mientras tanto ¿Qué sucede en las escuelas? ¿Aumenta el cuidado de la salud mental de todos los integrantes? ¿Qué podemos hacer al respecto?



El acontecimiento ha sido el rescate de 9 mineros que estaban atrapados en un socavón de la mina “Cabeza de negro” abandonada, pero que un inescrupuloso minero artesanal/informal la empezó a explotar sin reparar en las causas por las que fue abandonada ni los riesgos que contraerían los trabajadores que ingresasen a extraer mineral.

El rescate de los obreros mineros concitó la atención nacional y mundial. Poco se ha reparado en un gesto que tuvo la Ministra de la Mujer que acudió ante el desastre, al llevar entre los técnicos de apoyo a unos psicólogos para que trabajasen con las familias de los mineros sepultados. Sin la espectacularidad de la noticia se supo optar por una atención y actividad que preparase a los familiares sobre el desencadenamiento de los hechos del rescate, que era bastante riesgoso. La ministra decidió que entre sus acompañantes profesionales técnicos fuesen unos psiquitras/psicólogos para trabajar con los familiares que con ansias esperaban los resultados de las actividades desplegadas Explicó la ministra que era importante que estos profesionales trabajase sobre la salud mental de los familiares. Existen muchas angustias, miedos, tensiones alrededor de una tragedia como ésta, que las personas del entorno íntimo de los trabajadores debería estar preparadas.

Sin duda la Ministra tiene razón y los profesionales como el psiquiatra del Ministerio de Salud, sin necesidad de recurrir a un lenguaje profesional rebuscado, explicó el por qué era importante este tratamiento. Hasta aquí la noticia que nos ha llevado a reflexionar sobre el tema de salud mental en la escuela.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la salud mental es el estado de equilibrio entre una persona y su entorno sociocultural, que permite su participación laboral, intelectual y relacional, para alcanzar bienestar personal y calidad de vida. También dice que es un estado de bienestar emocional y psicológico en el cual el individuo es capaz de hacer uso de sus habilidades emocionales y cognitivas, de sus funciones sociales y de responder a las demandas ordinarias de la vida cotidiana. (LA VANGUARDIA. Madrid, 07 de julio de 2007)

Esta reflexión introductoria de un hecho como el descrito y de las expresiones de la OMS, sin duda trae a colación la necesidad de conocer y valorar lo que es la salud mental y la política que se tiene para abordar temas de lo cotidiano en el mundo de la escuela y de los escolares. Creemos que no se trata de incidir sólo sobre un tema problemático –el bullying por ejemplo- sino todo el entorno del estudiante, el clima de la familia, del aula, de la escuela, de la sociedad.

Desafortunadamente, la agitación de la vida actual y la poca proximidad afectiva entre los miembros de la familia, ha hecho que cada vez se presenten mayores alteraciones a la salud mental y cada vez a edades más tempranas, lo que ha hecho indispensable que los profesores, los padres de familia y las personas que de una u otra manera manejan personal, deban tener cada vez mayores conocimientos sobre estos temas para poder detectar tempranamente las alteraciones, débiles o profundas, de dicha salud mental. 

¿Los maestros nos encontramos preparados para abordar el tema de la salud mental en la escuela? ¿Es necesario acudir al psicólogo, al psiquiatra cuando se detecta el problema? ¿O es necesario contar con la información y formación básica necesaria para trabajar el tema desde el aula, desde la escuela, desde la comunidad?

El docente que interactúa de manera permanente con los alumnos, con su entorno escolar, es la persona que debe contar con una formación pedagógica básica y fundamental sobre la salud mental para poder actuar y reaccionar ante la presencia de ciertos indicios que puedan perturbar el equilibrio emocional de los estudiantes.

El progreso no parece garantizar por sí mismo el bienestar individual y social que se espera debe reinar en el clima del aula y de la escuela. Existen signos ante los cuales el docente debe estar alerta para reaccionar en su abordaje de manera preventiva. El bienestar de cada alumno y su entorno se manifiesta por la aceptación de sí mismo, por los sentimientos de satisfacción, los pensamientos constructivos, la disposición para enfrentarse a la realidad y para ser tolerante a la frustración. Todo esto tiene que ver con la llamada salud mental. Pero también con las angustias, las ansias, los deseos, las frustraciones que tienen los niños y los adolescentes y que los pone la más de la veces en actitud defensiva o agresiva según los casos.

¿Qué hacer en la escuela? Sin duda la recomendación será que debe nombrarse un psicólogo para que intervenga y prepare a los maestros sobre el tema. Sabemos que eso no es fácil, que no existen recursos y menos voluntad política para apoyar alguna iniciativa.

Hace muchos años, cuando el terrorismo azotaba las regiones y pueblos del interior del país, cuando madres y niños huérfanos quechua hablantes, huían y lloraban por haber visto cómo asesinaban a sus familiares, un grupo de docentes intervino y empezó a trabajar en torno al tema de salud mental.

Recurrieron a personas entendidas, profesionales, pero ellos, lejanos a estos sucesos respondían desde la academia y su mensaje había que traducirlo para poder llevarlo y aplicarlo en esas comunidades del interior del país. Sin duda se escribió una historia de la educación desde la perspectiva de la salud mental de los escolares y de la comunidad, que sería interesante recoger y revalorar. Muchos aprendizajes, muchas enseñanzas, muchas experiencias se quedaron en los cuadernos de trabajo y fueron poco valoradas y reconocidas porque las firmaban maestras, maestros, asistentes sociales, que no tenían un reconocimiento académico, y sin embargo desde su vocación, desde su solidaridad y entrega aportaron a la sanidad de niños y jóvenes de comunidades del interior. Escuchar, dialogar, acompañar el duelo, la tristeza, la angustia por no contar con medios económicos para satisfacer necesidades mínimas, fueron temas que formaban el repertorio de niños y jóvenes. Recurrían al maestro/a porque suponían encontrar en ellos un refugio, una seguridad.

De esos relatos tal vez podamos rescatar algunas líneas que podrían servir para trabajar el tema desde el aula, desde la escuela y mejorar el clima institucional y personal.

Una de las primeras reglas a seguir desde el inicio del año escolar es utilizar el desarrollo de habilidades sociales que faciliten su inserción social y el logro de aprendizajes. En suma se trata de elevar su bienestar, competencias y habilidades personales (relacionales, afectivas y sociales) para un mejor desempeño escolar. Con ello se elevarán los niveles de aprendizaje, disminuirá la repetición y la deserción escolar.

Mediante una observación adecuada en el desarrollo de las clases, el comportamiento en las actividades recreativas, deportivas se podrá detectar de manera temprana a niños y jóvenes escolares que presentan factores y condiciones de riesgo psicosocial en el hogar y escuela, y derivar a una atención oportuna a aquellos que presenten trastornos para ser tratados por especialistas en salud mental, para modificar factores de riesgo psicosocial y comportamientos desadaptativos.

El espacio es corto para abordar el tema en la extensión que requiere. El tratarlo sólo quiere llamar la atención sobre este problema en la escuela donde se producen conflictos, desadaptaciones y comportamientos que demandan un tratamiento profesional y con un enfoque pedagógico.

No nos acostumbremos a tratar los efectos/resultados de problemas que se presentan entre niños y adolescentes desde una perspectiva del mercado –que así parece querer tratar el problema del bullying cuando se pueden leer las ofertas de talleres y seminarios- sino desde una perspectiva mayor, con un enfoque pedagógico. El maestro es el mejor aliado del psicólogo para este trabajo, pero debe ser informado sobre el tema de manera profesional y no reducirlo a técnicas solamente.

Cuando aprendamos a trabajar interdisciplinariamente en el análisis de los problemas que aquejan tanto a los individuos como a la sociedad, sin duda estaremos palpando que la solidaridad es posible, que existe una manera diferente de tratar los temas y problemas de niños y jóvenes.

Autor
Luis Miguel Saravia C.
Educador
Lima – Perú

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