lunes, 12 de julio de 2010

Malestar de los docentes

El objetivo central de ésta, es compartir con ustedes, la información relativa a los rasgos más sobresalientes de la salud laboral y mental del magisterio; de la variedad de enfermedades visibles e invisibles, consideradas como profesionales, que penosamente sufre una cantidad indeterminada de los trabajadores de la Educación del Sistema Educativo Nacional. Pero, principalmente, de los docentes (mujeres y hombres) que atienden al alumnado de preprimaria, primaria, secundaria y media superior.
Desde luego, tal información no conlleva la idea de provocar en usted, compasión alguna hacia el sector laboral citado. Sino, más bien, comprensión. Y, en su momento, si así lo desea, un tanto de solidaridad, para esos mentores, que aun cargando con el peso de los "males" propios de la profesión académico-pedagógica que les aquejan, y del entorno socioeconómico en que se desenvuelven, siguen dando muestras de vocación, de voluntad de servicio y de un poco de entrega a las criaturas, que hoy por hoy, están bajo su responsabilidad en el aula; en el cotidiano proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA). Asimismo, deseamos y esperamos, que el próximo Gobernador del Estado (a estas alturas: César Horacio Duarte Jáquez) las considere como elemento importante, para ampliar en cantidad y calidad, los servicios médicos que se ofrecen a  los susodichos; y sin egoísmo alguno, de todos los trabajadores (ras) del campo y la ciudad que habitan "nuestro" extenso estado.
Continuando con la obra del doctor José Luis López López-Menchero, titulada: La salud laboral de los docentes, transcribiremos el siguiente párrafo, que concretamente, nos ubica en lo aquí planteado: "Desde los años 80 las investigaciones demuestran, irrefutablemente, la evidencia científica de la relación entre el trabajo docente y diversos trastornos de salud tanto a nivel biológico (problemas cardiovasculares, respiratorios, lumbalgias, cervicalgias, preclampsia o úlcera de estómago, etc.) como psicológico (ansiedad, depresión, insatisfacción laboral, reducción de la productividad, absentismo laboral, pasividad en la vida extralaboral, etc.). Hasta ahí, las grandes aportaciones hechas por este reconocido y acucioso investigador español. Ahora, ampliemos nuestra información, abstraída de las páginas del  libro: El mal-Estar docente. Una escucha psicoanalítica a la salud mental de los maestros de México, basado en los estudios e investigaciones que por años ha realizado en el país, el hidalguense José Antonio Lara Peinado, doctor psicoanalista e investigador educacional. Cuya lista de estados patológicos por los que atraviesan la mayoría de los profesores (ras), los cuales, en muchos de los casos, son ignorados por los propios profesionales de la educación, anotamos enseguida:

FATIGA MAGISTERIAL.- Considerando a ésta, como el resultado de una sobrecarga psíquica que impacta en lo físico y metal…, entendida también, como una preneurosis, que se manifiesta en desequilibrio entre lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual, siendo sus síntomas básicos, los siguientes:
a) Bajo rendimiento sexual.
b) poca actividad social, excepto cuando en esta actividad hay alcohol.
c) Poca tolerancia a los ruidos, sobre todo en casa.
d) Propensión a estados agresivos ante situaciones cotidianas.
e) Accidentes pequeños, pero constantes.
f) Olvidos cotidianos.
g) Estados disociativos mínimos (lapsus, pequeñas amnesias).
h) Problemas regulares de insomnio.
I) Se acostumbran a vivir con un dolor o padecimiento.

NEUROSIS DOCENTE.-  Señala el doctor López Peinado, que los cuadros neuróticos no son puros, es decir, que regularmente aparecen diversos síntomas combinados que en muchos casos no posibilitan un correcto diagnóstico de esa patología.    En tal sentido, existen los clasificados como:                                                  
CORPORALES:
a) Gastritis, colitis, diarrea, estreñimiento.
b) Cefaleas, migrañas.
c) Catarro, tos, amigdalitis recurrentes.
d) Trastornos en el sueño, insomnio o por el contrario mucho sueño, sensación de no descansar aunque se duerme.
e) Trastornos alimenticios, anorexia y bulimia en muchos casos.
f) Parálisis faciales, corporales, etc.
g) Prurito (comezón) y diversas neurodermatitis.
h) Dolores en el pecho sin causa aparente.
i) Tics nerviosos. 

Los de CARÁCTER Y ACTITUD:
a) Ansiedad manifiesta, tics, y movimientos involuntarios del maestro (a),
b) Agresividad en la aplicación de exámenes, la disciplina y tareas.
c) Obsesión por el pase de lista, la limpieza y presentación de trabajos con características inviolables por los alumnos.
d) Enojarse y escandalizarse ante conductas de orden sexual  de los alumnos.
e) La imposición de valores morales de carácter personal, a los alumnos.
f) Exageradas demostraciones de afecto, que llevan a los maestros  o a ser barcos o en su defecto, a ser autoritarios y castigadores.
g) Maestros y directivos que hacen diferencias y comparaciones con los alumnos, inclusive, etiquetan  y catalogan a los grupos, como buenos y malos, o burros o inteligentes.
h) Prepotencia y despotismo manifiesto.
i) La no aceptación de las ideas del otro, sin confundirlo con un maestro honesto que defiende sus ideales y lucha por mejorar, y que, por supuesto, no puede estar de acuerdo con las imposiciones del sistema.
j) Aceptar sin cuestionar, las imposiciones de los directivos y dirigentes de la educación (la sumisión).
k) Histrionismo.
l) Directivos amantes del papeleo, oficios, extrañamientos, etc. 
m) Maestros que dejan planas y planas de un comportamiento inadecuado del alumno, así como maestros que les piden copien un reglamento, enumeren las hojas de los cuadernos, pongan margen y demás conductas obsesivas, que están disfrazadas de hábitos. 
n) Docentes que quieren que todo sea perfecto, si un alumno tiene una pequeña falla, estos docentes la miran como algo muy grande. No lo soportan y castigan al alumno.

AFECTIVOS.-
a) maestros que han perdido el interés por hacer las cosas.
b) La imposibilidad para responder a la cotidianeidad, es decir, ante un problema común, tienden a desesperarse, llorar y tener eventos catárticos.
c) El aislamiento del docente.
d) Su arreglo personal decae casi por completo.
e) La obesidad.
f) Ausencias periódicas al centro de trabajo.
g) Impuntualidad.
h) Docentes con sensación de abandono.
i) Profesoras (es) que lloran sin causa aparente.
j) maestros que se centran totalmente en los alumnos y no soportan las vacaciones o los puentes.
k) Dificultad para relacionarse e interactuar con los demás. 
El tema como otros más que giran en torno de la educación, no es exhaustivo. Sin embargo, cabe la siguiente pregunta: ¿Soportará una madre, un padre de familia que no está expuesto a tanto riesgo patológico, "lidiar" tres o cuatro horas seguidas con sus dos o tres hijos? Mientras que el maestro, la maestra, tiene que "convivir" e interactuar cinco horas promedio diarias, con 40 ó 50 alumnos, de muy diverso carácter y temperamento.
 

Los docentes y el próximo gobernador

Isaías Orozco Gómez

Martes, 06 de Julio de 2010

Fuente
http://www.eldiariodechihuahua.com.mx/

6 comentarios:

andrea feeney dijo...

Muy interesante el artículo. En unas cuantas me vi reflejada (saturación, apatía, ansiedad). Saludos, Andrea Feeney

Anónimo dijo...

Todo es verdad, pero que docente no tiene algunas de esas características. yo creo que todas. me faltaban unas vacaciones.
FELICES VACACIONES A TODOS LOS DOCENTES QUE SE LA MERECEN.

dionel dijo...

Tengo la impresión después de haber transcurrido 36 años en la docencia que el problema de los males docentes comienzan por un falso análisis. Qué me pidiereon para aceptarme. Análisis variados y uno psicológico o algo por el estilo. Yo sufrí depresión, arritmia y otros males que debían haberse detectado en ese análisis. En la zona nuestra por no decir en toda la Argentina, cuando la economía anda bien, conseguir docentes cuesta mucho. Pero cuando viene la crisis y no hay trabajo, todos se meten en la docencia. El análisis se ha hecho sumamente fácil, es un formulario que se llena. Y se presenta tantas veces como lo pidan. Pero los cargos se toman por una lista que no tiene control, porque los organismos están todos desvinculados. Me gustaría saber de alguien que demuestre que por la actividad que desarrolla - en este caso la docente- es la causa de sus males. O vienen por otros medios y otras causas. Yo entiendo que el docente tiene dificultades, no estoy hablando como novato. Pero ojo, una cosa es que el docente se enferme por tratar con adolescentes en el ámbito educativo o se enferme por otras causas. Me interesa debatir el tema. Dionel Filipigh

Alberto Christin dijo...

Hola Dionel
Has dado en la tecla, precisamente este blog está para discutir sobre este tema. En la ciudad donde vivo, mucha gente tal vez simule una depresión, pero muchas más están afectadas, sin que se den cuenta.
Ojalá podamos seguir la discusión
Un abrazo
Alberto

Sergio dijo...

Me parece interesante poner en discusión la salud del docente, en especial el aspecto psíquico, que creo es ampliamente subestimado.
Yo agregaría la necesidad de interpretar la práctica docente en medio de un sinnúmero de enfermedades sociales, en un cuadro crítcio de deterioro del entramado social.
La redefinición del rol de la escuela, nos pone en medio de una tensión clara ante la inexistencia de objetivos claros y en el marco de un contexto cultural sumamente cambiante y complejo.

Efrain Lopez Rangel dijo...

Estas investigaciones se deben hacer llegar formalmente a las autoridades, las cuales pretenden extender la vida laboral de los docentes hasta los sesenta y tantos años, este comentario lo hago porque en mi gremio hay docentes que con una edad de 40 años de edad estarían deseosos de poder jubilarse, debido a los padecimientos comentados

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