miércoles, 6 de mayo de 2015

Síndrome de Burnout en la docencia

¿A qué se llama “Síndrome del Burnout”? ¿Cuántas dimensiones se le reconocen? ¿Cuál es su incidencia?


El Síndrome de Burnout es considerado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad laboral que provoca detrimento en la salud física y mental de los individuos. 
Freudenberger en 1974, introdujo el concepto de burnout describiéndolo como una sensación de fracaso y un fuerte desgaste que resultaba de una sobrecarga laboral. 
El burnout se entiende como una manera de acoso psicosocial en la organización, en la que el trabajador percibe una sensación de desbordamiento e impotencia relacionada con su entorno laboral (Gil-Monte).

Apiquian (2007) comenta que, aun cuando no hay una sola definición reconocida sobre burnout, si hay consenso en que se trata de una respuesta al estrés laboral crónico que involucra emociones, sentimientos y actitudes con implicaciones desfavorables para los sujetos y la organización, y generalmente se produce en el entorno laboral de las profesiones abocadas a la prestación de servicios y atención al público.

Maslach y Jackson (1981) concretaron el concepto de burnout como un síndrome tridimensional y es el que se tomará de base para esta investigación. Esta perspectiva tridimensional está caracterizada por: agotamiento emocional; definido como cansancio y fatiga física o emocional, el sujeto experimenta una sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás. La segunda dimensión es la despersonalización; la persona desarrolla  emociones, sentimientos, actitudes y respuestas negativas hacia los que reciben el servicio que presta, mostrando una actitud irritable y una falta de motivación en el trabajo. La tercera dimensión es el sentimiento de baja realización profesional y/o personal; surge cuando el sujeto percibe que las demandas que le requieren exceden su capacidad para atenderlas eficazmente, esquiva las relaciones personales y profesionales, muestra un bajo rendimiento laboral, es incapaz de trabajar bajo presión, además de desarrollar una baja autoestima e insatisfacción generalizada. 

Gil-Monte y Peiró, perciben el burnout desde dos aspectos: clínico y psicosocial. Visto desde el aspecto clínico, el burnout es un estado al que llega el sujeto como consecuencia del estrés laboral; y el aspecto psicosocial concibe al burnout como un proceso con una serie de fases que se van generando por la interacción de las características personales del sujeto y el contexto laboral.

La definición de Freudenberger (1974) se ubica precisamente en esta perspectiva clínica y se caracteriza por un estado de agotamiento por el trabajo intenso, sin tomar en cuenta las propias necesidades; se considera que se presenta con más frecuencia en los sujetos más comprometidos y en los que trabajan bajo presión. 

La definición de Maslach y Jackson (1986), que es la que se utilizará en esta investigación, se ubica en la perspectiva psicosocial, se considera al burnout como una respuesta principalmente emocional, ubicando los factores laborales y los organizacionales como condicionantes y antecedentes.

En los años ochenta, la comunidad científica acepta como prueba psicológica para medir el burnout: el Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson (1981); posteriormente y con base en esta prueba, han surgido algunas formas como el MBI Form Ed (Maslach, Jackson & Schwab, 1986) que es una adaptación para los docentes; y más recientemente el Cuestionario Breve de Burnout (CBB), que se propone como un cuestionario complementario para la evaluación de los factores presentes en el proceso del burnout: antecedentes, síndrome y consecuentes, y cuyo objetivo no es evaluar específicamente las dimensiones, sino obtener una evaluación global del mismo. Dadas las características de esta investigación cuyo interés es evaluar de forma general las dos variables en estudio, se consideró pertinente utilizar este Cuestionario Breve de Burnout.
En las revisiones efectuadas, se ha encontrado que la investigación realizada sobre el síndrome de burnout, está referido principalmente a las profesiones asistenciales y sociales, de ayuda o del sector servicios, debido a que la incidencia del síndrome en estas profesiones es mayor que en otras (Gil- Monte, 2005); sin embargo, el trabajo de Silverstein (1986) muestra más de 25 campos profesionales distintos.

El caso de los profesionales de la educación, tal y como lo han manifestado numerosos investigadores son de los más expuestos a padecer el síndrome de burnout, con todo lo que esto implica para los alumnos.

Se circunscribe el objeto de estudio a aquellos trabajos que están involucrados con experiencias realizadas en el ambiente educativo, y se tiene el trabajo de Rubio Jiménez (1997) quien realiza una investigación con la finalidad de conocer las características del síndrome burnout en los orientadores de Institutos Extremeños (IES) y analizar las relaciones entre el burnout y un grupo amplio de variables personales y organizacionales, subraya que la orientación en IES puede ser considerada una profesión de riesgo.

Algunos estudios encontrados se realizan con docentes de educación básica, entre ellos el de Aldrete, Pando, Aranda y Balcázar (2003) del Instituto Regional de Investigación en Salud Pública, quienes determinan la prevalencia del síndrome de burnout y su relación con las actividades que realizan los maestros de educación básica de la zona metropolitana de Guadalajara, Méx., entre los resultados que reportan es que el 26% de los maestros presenta un alto nivel de agotamiento emocional.

Hermosa (2006) estudia la relación entre la satisfacción laboral y el síndrome de burnout en profesores de educación primaria y secundaria de un colegio de Ibagué; encuentra una correlación de tipo negativo entre el burnout y la satisfacción laboral.  

El trabajo de Cordeiro, Guillén, Gala, Lupiani, Benítez y Gómez (2003), es desarrollado con docentes de educación primaria de la Bahía de Cádiz, la investigación se centra en la determinación del grado de salud laboral del docente a través del estudio del nivel de burnout y depresión. Entre las conclusiones a las que llegan es la detección de una alta prevalencia del Síndrome de burnout (41%) y depresión (25%).

Se presentan a continuación algunos de los trabajos realizados con  maestros de educación media; Miño (2003) desarrolla un estudio correlacional del estrés laboral asistencial (burnout) y el clima organizacional en profesores de enseñanza media de liceos Científico - Humanistas Municipalizados y Particulares - Subvencionados de la comuna de Santiago y encuentra correlaciones significativas entre las dos variables.

El trabajo reportado por Acosta (2006) tiene como objetivo general, identificar el síndrome de burnout presente en los profesores del Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad Juárez del Estado de Durango, una de las conclusiones a las que llega la autora, es que dichos docentes presentan un nivel bajo de síndrome de burnout. 
Moriana y Herruzo (2004) revisan los diferentes hallazgos e investigaciones realizadas sobre el estrés y burnout en profesores; en su trabajo señalan que los resultados obtenidos marcan a la profesión docente como una de las más afectada por el síndrome de burnout.

Dentro de los trabajos recuperados que tienen como sujetos de estudio a los docentes de nivel superior, se presenta una investigación desarrollada por Guerrero (2003) con docentes de la Universidad de Extremadura (España), sobre la incidencia del síndrome del quemado y modos de afrontamiento del estrés laboral en el profesorado universitario, reporta que las puntuaciones que presentan los docentes los ubica en un grado medio de burnout.

Pando, y otros, presentan un estudio que tuvo entre otros objetivos determinar la prevalencia específica de burnout en los docentes de la Universidad del Valle de Atemajac, Guadalajara, Méx., y establecer cuáles factores psicosociales negativos del trabajo son los que se asocian a la presencia del burnout en esta población. Entre algunos resultados se discuten como factores de riesgo: pertenecer al género femenino, la carga de trabajo y las características de la tarea.

Barraza, Carrasco y Arreola (2007), desarrollan un estudio que tiene entre sus objetivos: identificar el nivel del síndrome de burnout en profesores y médicos de la ciudad de Durango y determinar si las variables sociodemográficas establecen alguna diferencia entre los dos grupos. Reportan un nivel leve de Burnout tanto en médicos como en profesores y no encuentran diferencia entre las variables sociodemográficas estudiadas. 



Extraído de:
SÍNDROME DE BURNOUT Y SALUD MENTAL POSITIVA EN LOS
DOCENTES DE POSGRADO
Adla Jaik Dipp
Roberto Villanueva Gutiérrez
Jorge Alberto Tena Flores

CIIDIR IPN, Unidad Durango

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